x

Pico y Placa Medellín

viernes

0 y 6 

0 y 6

Pico y Placa Medellín

jueves

1 y 7 

1 y 7

Pico y Placa Medellín

miercoles

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

martes

2 y 8  

2 y 8

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

3 y 4  

3 y 4

language COL arrow_drop_down

“Cerco humanitario” a los zancudos

Como el enemigo sigue empleando la clandestinidad y las técnicas de la “revolución molecular disipada”, las mismas que usaron terroristas que intentaron un golpe de estado en 2021... mi guerra contra los zancudos no ha terminado.

27 de mayo de 2024
bookmark
  • “Cerco humanitario” a los zancudos
  • “Cerco humanitario” a los zancudos

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

No es nueva mi guerra contra los zancudos. El tiempo vuela, como esos mini-Drácula sin capa, pero todavía recuerdo que en marzo de 2006 escribí una columna titulada “Malditos Chupasangres”, en la que entre la rabia que produce la impotencia de ser picado y la irritación de tanto rascarme dije que: “Quien no haya sido víctima de los zancudos es que nunca nació. Pero resignarse a ser bufé de estos malditos aviadores kamikaze dejó de estar en mi lista de opciones. Seguramente se perderán muchas horas de sueño, pero las recompensas que proporciona la “Caza Menor” son grandes. El goce de la victoria como el proceso de la misma, a pesar de lo doloroso que pueda ser, es sutil pero sublime.”

Allí detallaba técnicas aprendidas, con sangre, para atraparlos usando nuestro rastro de CO2 al exhalar. Pero como el enemigo sigue empleando la clandestinidad y las técnicas de la “revolución molecular disipada”, las mismas que usaron los terroristas que intentaron provocar un golpe de estado en abril de 2021, pero que sus cómplices, muchos académicos, llaman “estallido social”, y posiblemente volveremos a sufrir dentro de poco, mi guerra contra los zancudos no ha terminado porque uno sabe que “el que se cansa, pierde”.

Sigo al tanto de los avances científicos que puedan brindarnos nuevas armas para al menos, ganar más batallas. Por eso me ilusionó un estudio publicado en junio pasado en la revista Current Biology sobre una investigación que avanza en la aldea Macha, en Zambia, para establecer la conexión entre los olores corporales emitidos por los humanos mientras duermen, y la probabilidad que unos sean más picados que otros por los zancudos. Mi madre, sin haber hecho experimentos, siempre dice que yo “soy dulce para los zancudos”. Y parece que tiene razón. La investigación sugiere que: “Los humanos que son más atractivos para el mosquito de la malaria tienen olores corporales o firmas olfativas humanas enriquecidas con una clase de moléculas llamadas ácidos carboxílicos transportados por el aire, y también otros compuestos producidos por las bacterias que viven en nuestra piel”.

Pero nadie puede concluir que la causa es que yo huela mal por no bañarme, porque que de europeo tendré genes pero no esas costumbres. Uso diariamente una sofisticada y clásica loción y tampoco vivo en un humedal, así mi apariencia sea más de rana que de galán de telenovela. Si no duermo muchas horas no es por culpa mía ni de otros humanos, pues afortunadamente lo hago solo. Nadie me quita la cobija en la noche ni soy el receptor de sus ronquidos, como tampoco nadie me despierta con “ganas” de satisfacer necesidades más libidinosas. Además de las pesadillas con el oscuro futuro del país por culpa de quienes ahora lo desgobiernan, solo los zancudos son los culpables.

Espero que la investigación avance para tener más armamentos para esta guerra, puesto que yo no puedo alterar mi producción de ácidos carboxílicos ni comer ajo para encubrirlos, porque mi estómago no lo tolera como antes. ¡Hasta la victoria siempre!

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD