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El gobierno del odio

Ojalá no perdamos de vista que hoy como sociedad somos peor que ayer, que este señor nos ha roto, que ha gobernado bajo la premisa de crear bandos enemigos donde no quepa el diálogo.

12 de diciembre de 2024
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  • El gobierno del odio

Por Diego Santos - @diegoasantos

Solo había que estudiar lo que pasó en Bogotá durante la alcaldía de Gustavo Petro para dimensionar lo que iba a suceder en Colombia con un gobierno de él. Mucho bla, bla, bla, retroceso y un daño descomunal. La capital aún padece sus promesas vacías y gestión irresponsable. Hoy, multiplicado por 32, vemos ese mismo daño a nivel nacional.

Petro ha sido un mandatario malintencionado, un mal ser humano, un incitador de resentimiento. Más allá del incalculable destrozo que le ha provocado a la clase media y al sector productivo del país, por mencionar solo dos segmentos, lo verdaderamente triste ha sido la inquina que ha sembrado en el alma de todos los colombianos. Su liderazgo ha estado enfocado a llenarnos de odio a unos y a otros.

Trató de entender por qué en todo lo que él ha tratado de impulsar, siempre ha sido atacando a algo o a alguien, a veces de manera miserable, como lo hizo con las periodistas, a quienes acusó de prepago, o con los manifestantes opositores, a quienes catalogó de asesinos. Es como si el reguero de caos, dolor, calumnias e incertidumbre que siembra a su alrededor le generaran un placer infinito.

Hoy hay millones de colombianos enfermos y angustiados porque en el Palacio de Nariño se sienta un gobernante errático, oprobioso e insensato, que no saben si van a tener cómo pagar sus deudas, si van a tener acceso a la salud y que sienten pavor por el miedo dictatorial que este infunde. Petro dice cuidar a los más desprotegidos, pero poco ha hecho por ellos. En el Chocó, en San Andrés, en Antioquia y en La Guajira aún esperan que cumpla. Prometió en campaña decenas de nuevas universidades. Todavía estamos pendientes de la primera. Alrededor de 60.000 estudiantes de estratos 1, 2 y 3 no podrán acceder a las mejores universidades porque este gobierno se propuso destruir al Icetex, la tabla de salvación para aquellos que no son admitidos a universidades públicas por falta de cupos.

Del odio solo queda más odio. El daño de Petro no está limitado a cuatro años. Las profundas heridas que le ha provocado a la sociedad tardarán al menos una generación en curar.

Ojalá no perdamos de vista que hoy como sociedad somos peor que ayer, que este señor nos ha roto, que ha gobernado bajo la premisa de crear bandos enemigos donde no quepa el diálogo. Este gobierno pasará a la historia como aquel que propagó el odio entre sus ciudadanos, que se nutrió de ello para gobernar. Eso es imperdonable, porque del odio es muy difícil salir. En 2026 votará nuestro odio, y probablemente gane aquel que mejor haya encarnado el odio en contra de Petro.

Justo por la manera en la que gobierna, hasta las cosas buenas que ha logrado las ha opacado, porque prefiere el odio al bienestar general, al amor, a que nos apreciemos. El odio será su legado, señor presidente. Construyó la Colombia que quería.

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