Con la venia de Estados Unidos, Venezuela podría acceder a recursos del orden de US$3.000 millones gestionados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los cuales se invertirían, entre otras cosas, en ampliar el Programa Mundial de Alimentos, recuperar el sistema eléctrico y adaptar las escuelas públicas en el vecino país.
En un nuevo “guiño” que trascendió en los últimos días, el gobierno del presidente estadounidense Joe Biden dio su palabra a la ONU de que el fondo humanitario podrá operar en la primera potencia mundial sin correr el riesgo de ser embargado por acreedores con los que Venezuela tiene millonarias deudas.
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Los detalles, que fueron dados a conocer por la agencia Bloomberg, apuntan que el gobierno estadounidense incluso está dispuesto a dialogar y trabajar mancomunado con los bancos que nutrirán el fondo que servirá a Venezuela, en el cual se harán los depósitos progresivos hasta alcanzar los US$3.000 millones en cuestión.
Aunque las cifras sobre la deuda venezolana son inciertas y no hay datos oficiales recientes, cálculos de analistas proyectan que en 2022 se habría ubicado alrededor de los US$90.000 millones. De hecho, desde 2017 paró el pago de la deuda que había sido emitida por el gobierno y la petrolera estatal PDVSA.
En total, unos 25 bonos cayeron en impago y desde entonces se impusieron restricciones que han dificultado aún más la situación, pues los tenedores de deuda que intentaron llegar a acuerdos fueron restringidos por Estados Unidos.
Moneda de cambio
En ese sentido, los activos venezolanos en el exterior se han vuelto las alternativas para saldar esas obligaciones, siendo Citgo, filial de PDVSA en Estados Unidos, uno de los más apetecidos. La firma, con sede en Houston, Texas, tiene puesta la mirada de más de un acreedor, entendiendo que se trata del séptimo refinador más grande en ese país y está valorada en más de US$8.000 millones.
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Incluso, a principios de este mes el Departamento del Tesoro estadounidense autorizó a la Asamblea Nacional venezolana opositora a encabezar las negociaciones de deuda de ese país, lo que potencialmente abriría la puerta a “rematar” las acciones de Citgo como moneda de pago.
Los hechos fueron cuestionados por el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien los calificó como “un robo descarado” de Citgo, y además los relacionó con el viaje del opositor Juan Guaidó a EE. UU., quien a su gustó “huyó para coordinar el robo”.
Mirando a 2024
En todo caso, el espaldarazo de Joe Biden al fondo administrado por la ONU, más que impulsar las condiciones del territorio venezolano, busca ser un estímulo para que gobierno y oposición lleguen a acuerdos que garanticen elecciones transparentes el próximo año.
Esto, en medio de un contexto en el que se volvió a tornar adversa la situación de la mesa de diálogo entre ambas partes en México, luego de haberse reanudado en noviembre pasado.
En febrero, el régimen de Nicolás Maduro acusó que no había garantías para hablar con los “antichavistas” y dejó en vilo el regreso a los diálogos de cara a las elecciones.
Por ahora el vecino país sigue lejos de recuperar la economía que supo tener, la cual llegó a representar hasta US$7.000 millones de intercambio comercial en el caso de Colombia.
De acuerdo con Javier Díaz, presidente de Analdex, gremio del comercio exterior en Colombia, entre 2013 y 2021 el PIB venezolano se desplomó un 75%, lo que quiere decir que esa economía hoy es apenas el 25% de lo que fue.