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“Nos enfrentamos a que en 2025 haya un racionamiento de energía”: Upme

Christian Jaramillo, director de la Upme, habló con EL COLOMBIANO sobre los riesgos que corre el país por retrasos en la entrada de nuevas líneas de transmisión.

  • Christian Jaramillo, director de la Upme, aseguró a este diario que hay preocupación por lo retrasos que tienen los nuevos proyectos de generación de energía en el país. FOTO cortesía
    Christian Jaramillo, director de la Upme, aseguró a este diario que hay preocupación por lo retrasos que tienen los nuevos proyectos de generación de energía en el país. FOTO cortesía
“Nos enfrentamos a que en 2025 haya un racionamiento de energía”: Upme
11 de septiembre de 2022
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La disparada en las tarifas de la energía eléctrica tiene preocupados a los colombianos, sobre todo a los que habitan la Costa Caribe: actualmente están pagando más de $900 por kilovatio de energía consumido, mientras que en otras zonas del país cuesta alrededor de $640, un 40% menos.

Precisamente, para frenar el alto costo de la energía, gremios del sector como Andesco, Acolgen, Andeg y Asocodis, propusieron al Gobierno Nacional establecer una mesa de diálogo con el fin de buscar una solución, así como la creación de un indicador específico para la definición de la tarifa de energía, que actualmente es el IPC (Índice de Precios al Consumidor) y el IPP (Índice de precios al Productor).

Sin embargo, a este presente oscuro que está viviendo el sector energético colombiano se le suma otro factor importante: el fracaso en las consultas con las comunidades de influencia de los nuevos proyectos, pues en varios territorios aún no se llegan a acuerdos.

Ese el caso de tres nuevas líneas de transmisión a cargo del Grupo Energía Bogotá, cuya operación debió comenzar en 2018, y de las Líneas de Transmisión Colectora, a cargo de la misma firma, que conectará algunos de los parques eólicos que se desarrollan en La Guajira y entregará la energía al Sistema Interconectado Nacional (SIN).

Esta última también reportó retrasos y su entrada en operación, que se tenía prevista para noviembre de 2022, tardaría tres años más, debido a que la empresa ha tenido complicaciones para obtener los permisos sociales, los trámites de consultas previas con 240 comunidades.

En entrevista con EL COLOMBIANO, Christian Jaramillo, director de la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme), afirmó que para 2025 se podría presentar un racionamiento de energía, como consecuencia de los retrasos que han tenido estas nuevas líneas de transmisión.

¿Para 2025 habría un apagón de energía? ¿Qué está pasando?

“Apagón es una palabra muy fuerte. Lo que pasa es que en el sistema eléctrico todo sucede muy rápido, si presentas en un lugar determinado una falla, la reacción tiene que darse en un rango de tiempo que va entre milisegundos y un minuto y medio. Si no se reacciona en ese tiempo, el sistema empieza a generar cortes, apagones, y cuando se va la luz en un sector, eso desestabiliza a los del lado; es como un efecto dominó. Por esa razón, siempre se debe tener andando una serie de elementos de respaldo.

Por ejemplo, cuando tú eres un generador tienes que tener unas plantas adicionales, que están ahí para que si pasa algo inmediatamente ellas sean capaces de suministrar la energía que hay que entregar, con el fin de que no hayan desconexiones. Pero, esas plantas no están en todas partes, están repartidas en sitios muy específicos del país. Técnicamente, eso se llama trabajar con condición N-1, que quiere decir que si se presenta una falla en el sistema, la gente no lo va a sentir. De lo contrario, sería muy grave.

Todo esto para explicar que Bogotá tiene una demanda de energía muy grande, pero no generación eléctrica dentro de la ciudad. Allá llega la electricidad de otras plantas distribuidas en otros lugares de Colombia, pero las líneas de transmisión actuales ya están llegando a un máximo. El problema es que desde el 2013 se están construyendo tres nuevas: una que viene desde La Virginia (Risaralda), en el Suroccidente del país; y las otras dos desde Sogamoso, aterrizando en el Norte de Bogotá. Estas lo que harán es mantener no solo la energía que consumen los bogotanos, sino ese adicional que se debe tener andando; bajo esas condiciones es que se debe operar. De lo contrario, los operadores empiezan a decidir a qué parte de la población cortarle la luz para no recargar el sistema y tener así una capacidad adicional de energía. Y si eso llega a pasar, efectivamente se presentaría un racionamiento”.

¿Y a qué se deben esos retrasos?

“Dos de las líneas tenían que llegar en 2018 y otra en 2021, pero eso no ha sucedido. Y esto se está dando porque, a pesar de que ya están casi todas construidas, hay lugares específicos donde hay discusiones con comunidades, las cuales no han dejado avanzar y culminarlas. Incluso, se ha tenido que cambiar la ubicación de estas líneas, lo que ha implicado un rediseño de ellas y de la subestación eléctrica. Si esto no se soluciona, estaríamos hablando de tener que cortarles la energía a algunos sectores para 2025, para evitar un falla masiva que afecte a muchas más personas.

De fondo, no hay ningún motivo de ingeniería ni económico para que esas líneas no puedan entrar a operar. La discusión es con unas comunidades. Hay un sector en el Norte de Bogotá que simplemente está diciendo que no quiere ver una línea pasar por sus casas. En otra zona las discusiones son medioambientales, y en la otra sí se trata de una minga”.

¿Cómo elegirían a esos sectores a los que se les quitarían la energía?

“Esa es una pregunta bien difícil. De hecho, nosotros hace rato que no hacemos eso en el país, porque es lo que se busca evitar. Siempre debe haber una garantía de abastecimiento. La preocupación de nosotros es que no lleguen esas tres líneas a Bogotá, porque no tendríamos cómo llevar energía a las casas”.

¿Cuáles serían las consecuencias para la empresa que está a cargo, en caso de que el proyecto fracase?

“Todas son del Grupo Energía Bogotá, y la red saliente, que reparte la energía, está a cargo de Codensa, que es el operador. Si esto fracasa, el sistema les cobra una compensación que les ‘duela’, pero eso no compensa el tenerle que racionar la energía a la gente”.

¿El país va a ser capaz de satisfacer la demanda de energía para 2024?

“Para ese año, sí. Pero Hidroituango es el colchón de seguridad energética para nosotros, por eso con los imprevistos que han tenido hemos estado al margen. Sin embargo, también han ido entrando plantas suficientes para abastecer la energía que necesitamos por el momento, pero requerimos que este año entre Hidroituango, eso nos dará un respiro. A más largo plazo, está la Línea de Colectora, que tiene un problema similar con las comunidades, por lo que hay 2.000 megavatios de energía esperando para entrar”.

Es decir, si esta Línea Colectora no entra a operar pronto, ¿habría otro racionamiento en el país?

“En este caso no habría un racionamiento, pero la energía se pondría carísima porque esos megavatios llegarían a abaratar las tarifas. ¿La gente quiere una energía más barata? Hay que dejar que empiecen a entrar esas plantas. Toda esta discusión de la energía tiene un elemento importante que es la incorporación de los territorios en los diálogos, así como lograr que los inversionistas se sientan atraídos, pero al final del día en esta ecuación estamos metidos todos los colombianos. Las cosas tienen que poderse hacer, porque si no vamos a salir, primero, con energía cara, y después con racionamiento”.

¿Y si Hidroituango no cumple con su plan para este año?

“Yo no sé cómo está la situación particular de Hidroituango, pero sé que con las primeras cuatro turbinas es capaz de entregar toda la energía que tiene que entregar. Las segundas cuatro no son tan ‘necesarias’ para que la energía se incorpore al país. La razón es que el embalse no es tan grande, por lo que con esas primeras cuatro se puede turbinar completamente. Las otras adicionales lo que harán es entregar la energía más rápido.

Ahora, si Hidroituango no entra este año, seguiremos en esta situación apretada, como cuando nos dejó ‘colgados de la brocha’ en 2018. Y, como lo mencioné antes, han venido entrando plantas, pero es una situación muy incómoda estar todo el tiempo pendiente de que entren fuentes adicionales para suministrarle energía al país. Hace rato estamos esperando a Hidroituango para que nos dé tranquilidad”.

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