De los 2,47 millones de venezolanos que viven en Colombia, 344.223 están en Antioquia, y específicamente 190.854 en Medellín. A cinco años de que empezara la migración a gran escala hoy hay una colonia más asentada y que se está capacitando para competir de tú a tú con la mano de obra local.
De hecho, un estudio de Fedesarrollo, la OIT y la Fundación Citi, entre otros, es contundente y asegura que el migrante venezolano promedio es joven y con un mayor nivel educativo frente a la media colombiana. Además, en las ciudades principales (exceptuando Bucaramanga) ha crecido el número de personas de ese país que se capacitan.
Así, los venezolanos se están formando para ingresar a los sectores en los que mejores oportunidades divisan. Particularmente en Medellín el 30% se ha certificado en actividades profesionales, técnicas o administrativas, las cuales van desde contabilidad hasta logística y gerencia.
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Un 17% ha adquirido capacidades para el ramo de suministro gas, agua y servicios públicos en general; 14% ha hecho lo propio para trabajar en comercio; y un 12% para el caso de la industria manufacturera.
El dilema
Pero que le estén apostando a esas actividades no quiere decir necesariamente que se enganchen en las empresas correspondientes. Datos del Observatorio del Proyecto Migración Venezuela (PMV), basados en el Dane, muestran como la mayoría (24,5%) está trabajando en el comercio, y otro tanto (16,9%) en alojamiento y servicios de comida o en actividades artísticas (11,9%), entre otros.
Aunado a esto los migrantes capacitados tienen un dilema: pocas oportunidades en donde son fuertes y buenas ofertas donde todavía están rezagados. Por ejemplo, solo 44,4% de los graduados como técnicos profesionales en Procesos Logísticos y de Comercio Exterior se engancha a un empleo formal, comúnmente con el salario mínimo.
Mientras tanto, en Ingeniería Financiera y de Negocios la tasa de vinculación para los migrantes es de hasta 91,6% con un salario base de más de $2,2 millones, pero es el segundo programa en el que menos egresados hay.
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Ante esto, las organizaciones que encabezaron el estudio “Tendencias del mercado laboral frente a la población refugiada y migrante venezolana en Colombia” sugieren que tanto en Medellín como las demás ciudades deben trabajar en un sistema de aprendizaje y capacitación continúa para los extranjeros, pues ya no solo basta con que vengan con un nivel de educación media o superior.
Incluso se habla de adoptar programas de reconversión laboral para los migrantes que lleguen y no se adapten a la oferta existente; trabajar en sectores específicos dependiendo de la zona (información y comunicaciones en Medellín, por ejemplo); y facilitar el acceso a crédito de los venezolanos, entre otros puntos.