No pasaron 48 horas de la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño, en agosto de 2022, para que el Ministerio de Hacienda en cabeza de José Antonio Ocampo presentara un proyecto de reforma tributaria que ese mismo año se aprobó, gracias al gran capital político del llamado “Gobierno del cambio”.
Es así como este año son esperados los efectos de esa reforma que impactará los impuestos de algunas personas naturales y empresas, basándose en los ingresos y utilidades del año 2023.
Por eso será crucial mantener contacto con profesionales en contaduría para tener en cuenta estos nuevos gravámenes. La retención en la fuente, los impuestos de ICA, entre otros, se recomponen, generando un impacto significativo en retención en la fuente y pago de renta, especialmente para salarios por encima de $8.000.000 mensuales en promedio.
Pero, a pocas horas de finalizar el 2023 y coincidiendo con los anuncios del ajuste al salario mínimo para este 2024, el presidente Petro invitó al empresariado colombiano a discutir la posibilidad de modificar la reforma tributaria aprobada un año atrás por el Congreso.
“Creo que es el momento de ver sus impactos. La reforma que aprobó el Congreso ha sido radicalmente transformada por decisiones judiciales, no es la misma que presentamos. Pero de cara a elevar la actividad productiva del país, necesita un reexamen”, afirmó.
Las explicaciones
El propósito de esa revisión sería fortalecer la empresa y eso implica, dijo, que sin desfinanciar el Estado y sin pensar en mayores tributos se deben bajar la tasa de renta corporativa que pagan las empresas, y subirla a personas naturales de mayores ingresos, de tal manera que la empresa se libere para poder competir y ser más productiva.
Petro explicó que una propuesta podría ser bajar de 35% a 20% el impuesto de renta corporativa, y a cambio aumentar ese gravamen a las rentas de personas naturales de mayores ingresos, es decir a los propietarios de las empresas.
Con esto se conseguirían varios objetivos, anotó luego Petro en su cuenta de X, entre ellos tener estructuras tributarias similares a la mayoría de los países del mundo, permitir que las empresas crezcan y tengan rentabilidad, no desfinanciar al Estado porque no habría ni más volumen de dinero recaudado ni menos, y hacer mas progresivo el sistema tributario.
Más plata de...
Para el exministro Ocampo reducir la tasa de impuestos a las empresas del 35% tiene lógica, pero se deben conseguir recursos alternativos y no es una tarea fácil.
“Ya la reforma de 2022 aumentó los impuestos a las personas naturales de altos ingresos. Gravar más a los asalariados no tiene lógica, pero sí a los rentistas de capital y trabajadores de altos ingresos. Sin embargo, el problema esencial en esos casos es la elusión y evasión de impuestos”, escribió en X el exfuncionario.
Desde la óptica de Oliver Pardo, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, se debe tener en cuenta que en Colombia solo entre 4 millones y 5 millones de ciudadanos declaran el impuesto de renta como personas naturales, por lo que, todavía hay un espacio para que más personas declaren y que, las de mayores ingresos contribuyan más.
Por su parte, Martín Jaramillo, director del Centro de Gerencia y Empresa de Eafit, sostiene que no van a aumentar la base. De hecho ni siquiera van a gravar a la base existente. “Van es a clavar a los mismos a los que han exprimido durante las últimas cuatro reformas tributarias”, enfatizó.
Otro crítico de los planteamientos presidenciales es Lisandro Junco, exdirector de la Dian, quien considera un falso dilema que el Gobierno vaya a bajarle impuesto a las empresas, cuando estas ponen $135 billones de los $263 billones que se recaudaron a noviembre de 2023.
E interrogó: “¿Cuál será la fuente sustituta de esos $135 billones? Van a tener que tocar IVA de los alimentos y de servicios. Con la tremenda desaceleración, y con varios sectores en recesión, buscan una reforma tributaria?”.
Más claridades
Durante el puente de Reyes el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, en entrevista con El Tiempo dio más luces de lo que pretende ejecutar el Gobierno en materia tributaria.
El funcionario aclaró que había un artículo que generaba un descenso progresivo de la tasa nominal del impuesto de renta corporativo, pero esa iniciativa no salió y hoy es necesaria.
En línea con la invitación que les hizo Petro a los empresarios, Bonilla anticipó que se convocarán reuniones amplias con el sector privado para impulsar el acuerdo que propuso el mandatario.
Según manifestó el objetivo es que Colombia se encamine en la senda de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), donde la mayoría de los países miembro, menos Colombia, el recaudo del impuesto de renta tanto de las empresas como de las personas naturales es de alrededor del 10% al 12% del Producto Interno Bruto (PIB); pero aquí es de 6,5%.
Aunque no lo reconoció abiertamente, Bonilla dejó entrever que la apuesta es aumentar el impuesto de renta a las personas naturales y confió en que llegado el momento de llevar la iniciativa al Congreso, allí cuente con el respaldo suficiente para aprobarla.
Señales de alerta
Desde julio del año anterior el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) viene alertando de los riesgos para el cumplimiento de la regla en este 2024. Se espera, por ejemplo, que los ingresos por concepto de recaudo tributario se reduzcan en $2,3 billones, frente a lo planeado en el escenario fiscal que respalda el Presupuesto General de la Nación.
Además, el fallo de la Corte Constitucional en el sentido de declarar inexequible la no deducibilidad de las regalías mineras y petroleras, aprobada en la reforma tributaria de 2022, implicaría que este año el Gobierno deje de recaudar otros $2,9 billones por este concepto.