Frente al bitcóin, Colombia va por la línea del medio. Aún no estima, como El Salvador, hacer del criptoactivo una moneda de curso legal, ni la prohibe como China.
En el país, actualmente se desarrolla un piloto vigilado por la Superintendencia Financiera, con miras a que un día el mercado de esa moneda digital sea como el de las acciones o el del dólar, pero para llegar a ese punto aún falta camino.
El bitcóin es una de las monedas digitales más famosas del mundo, y estas son conocidas como criptomonedas, ya que para su funcionamiento se usa la criptografía, una metodología de verificación a través de algoritmos matemáticos que permite proteger la información, para que el dinero se pueda interoperar de forma segura, es, por decirlo de alguna forma, el correo electrónico del dinero.
El objetivo es que el bitcóin, o cualquier otra moneda digital, conserve los atributos propios del dinero con un acuerdo social de intercambio, que cumpla con funciones de unidad de cuenta, es decir, en el mundo solo circularán 21 millones de bitcóins, y cada uno de ellos, a su vez, será divisible en 100 millones de unidades. Hoy una de esas pequeñas fracciones de bitcón cuesta $1,6.
Así funciona el piloto
En el piloto autorizado en Colombia, cerca de 1.000 personas han realizado operaciones por $320 millones en monedas digitales, a través de la empresa Movii, y otras ocho alianzas están a punto de iniciar. De acuerdo con la Superintendencia, se trata de un “Espacio Controlado de Prueba en laArenera (Sandbox Regulatorio) que permite probar desarrollos tecnológicos innovadores durante un máximo de 2 años con requisitos prudenciales flexibles”.
Lo exigido para el funcionamiento de este mecanismo es: primero, que cuenten con la infraestructura transaccional de negociación que responda a la categoría o denominación de plataforma de intercambio o exchange; segundo, que cumpla con metodologías y sistemas de gestión de riesgo de lavado de activos y financiación del terrorismo; tercero, que cuente con sistemas o política general de ciberseguridad y seguridad informática; y, cuarto, que contemple todos los temas de protección y derechos del consumidor en virtud de las disposiciones normativas locales.
Pero, por fuera de ese piloto, en el mercado se han hecho muchísimas operaciones desde que existe el bitcóin. Solo Buda.com, una de las plataformas de intercambio de monedas digitales, transó en Colombia durante el primer semestre de este año $262.000 millones en criptomonedas, y está a la espera de que la Superfinanciera los autorice para entrar al piloto con el Banco de Bogotá, entidad que ya probó que al menos 5.000 de sus clientes quieren entrar a ese mercado.
En Antioquia el negocio crece a ritmos muy acelerados, convirtiéndose en la segunda plaza del país, luego de la capital: solo en Medellín, Buda.com transó $42.000 millones; en Envigado fueron $7.000 millones, en Itagüí, $3.000 millones; y $2.300 millones en Bello. En general, en el departamento el negocio fue de $61.000 millones, y reporta una tasa de crecimiento año a año de 85%, mientras que la de Bogotá es de 70%.
“Nosotros creemos que Medellín y el Valle de Aburrá se pueden convertir en un hub de criptoactivos muy importante”, explicó Alejandro Beltrán, uno de sus fundadores y Country Head en Colombia de Buda.com.
Sin embargo, lejos está el país de llegar al punto en el que está hoy El Salvador, donde el bicóin es una moneda de curso legal y debe ser recibida en cualquier establecimiento comercial. De hecho, Beltrán no lo ve viable para Colombia, al menos en el mediano plazo.