Decirle chuchas a las zarigüeyas es una costumbre pasada de moda. Sí... Es una forma tradicional de referirse a ellas, pero ¿no le parece que le hace poca justicia a la importancia que ocupan dentro de los ecosistemas?
Chucha suena más a rata, ¿no? Y la realidad es que las zarigüeyas no tienen nada que ver con los roedores. De hecho, están más emparentadas con los canguros y los koalas, ¡imagínese! Si las ve cerca de su casa sepa que es como si lo estuviera visitando una parte de Australia.
“Los marsupiales se caracterizan por que las hembras tienen en la parte del vientre una bolsa donde mantienen a sus crías. Estas nacen con un bajo nivel de crecimiento y se terminan de desarrollar en esa bolsita que se llama marsupio”, explica Luz Rodríguez Garay, médica veterinaria líder de proyectos de biodiversidad de la Universidad CES.
Muy cerca de su casa
Las zarigüeyas son originarias del continente americano y algunas especies (como la Marmosops caucae y Marmosops handley) son endémicas de Colombia, es decir, solo habitan en este país.
En el Valle de Aburrá han sido identificadas 10 especies de marsupiales del género Didelphidae, siendo la Didelphis marsupialis o zarigüeya común, la más abundante en la zona urbana.
En lo que va del año, estos animales han sido los que más han ingresado al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva). De los 6.281 animales silvestres recibidos, con corte al 10 de septiembre, 1.590 han sido zarigüeyas.
“Los cuadros clínicos más frecuentes incluyen golpes contundentes con palos, cortes con machete y mordeduras de perros domésticos, además de atropellamiento en las vías”, señala Diana María Montoya Velilla, subdirectora Ambiental del Amva, quien recuerda que atacar a una zarigüeya, y en general a cualquier animal silvestre, es un delito contemplado en la ley colombiana (ver Paréntesis).
Valore su importancia
Si su casa queda en un entorno rural, cerca a fuentes hídricas, vegetación o parches de bosque, es probable que se encuentre en algún momento con este tipo de marsupiales. Algo que le alegrará saber es que son controladoras de otras especies como cucarachas y alacranes.
“En el ecosistema es importante el equilibrio. Las zarigüeyas son controladoras de algunos animales e insectos que en ocasiones catalogamos como plagas”, comenta Rodríguez. “Cuando vemos en casa muchas cucarachas, sobre todo en casas de campo, puede ser porque las zarigüeyas se han ido desplazando y este tipo de insectos prolifera porque no hay quién los controle”.
Sin embargo, son omnívoras, comen de todo: roedores, reptiles y frutos. Estos últimos son clave porque luego dispersan sus semillas favoreciendo el crecimiento de árboles, incluso, añade Montoya, “hay estudios que indican que no solo lo hacen a través de las heces sino de su pelaje, del que se le adhieren”.
Finalmente, las zarigüeyas son presas de otras especies silvestres como los tigrillos, las aves rapaces y los pumas. “Así como ellas controlan, también son controladas y sirven como alimento para otros animales”, puntualiza Rodríguez.