En una acalorada audiencia se adjudicó esta semana el contrato para entregar, en los próximos cuatro meses, 32.350 bonos alimentarios para la población más pobre de Medellín. El contrato, por un valor de $10.993 millones, está dividido en dos lotes. El primero, por un valor de $5.670 millones, incluye a las familias de las comunas Popular, Santa Cruz, Manrique, Aranjuez, Castilla, Robledo, San Javier, El Poblado y Palmitas. El segundo, de $5.322 millones, está dirigido a los habitantes de Villa Hermosa, Buenos Aires, La Candelaria, Laureles, La América, Guayabal, Belén y los corregimientos de San Cristóbal, Altavista y Santa Elena.
A cada familia beneficiaria se le entregarán cinco mercados por un valor total de $280.000 para las familias de más personas y de $170.000 para familias unipersonales. La mitad del valor del mercado debe gastarse en cereales, granos y abarrotes, y el restante es para carnes, salsamentaria, frutas, verduras y tubérculos.
Ambos lotes fueron entregados, no sin polémica de por medio, a una empresa llamada Corpallanos, registrada en Villavicencio, una de las dos de las empresas y uniones temporales que participaron de la convocatoria que no era de Antioquia.
Antes de ser adjudicado, al proceso que se abrió el 23 de agosto se le hicieron cinco adendas, y algunos contratistas y funcionarios prendieron las alarmas porque al parecer desde la Secretaría de Inclusión Social se estaba intentando favorecer a la compañía Corpocemed, la misma empresa a la que esa Secretaría le entregó en mayo de este mismo año de forma directa el contrato de $13.000 millones para atender a los adultos mayores que días antes había declarado desierto en un proceso licitatorio.
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Hasta el pasado viernes 29 de septiembre, cuando empezó la audiencia de adjudicación, Corpocemed era la señalada a quedarse con los dos lotes, después de que a las dos empresas que le estaban compitiendo las descalificaran. Sin embargo, los alegatos de los demás operadores que decían que había intereses de favorecer a esta compañía, hicieron que la audiencia se suspendiera y continuara el martes cuando todo dio un vuelco y al final resultó ganadora la Corporación Agroindustrial de los Llanos, Corpallanos.
Lo llamativo es que en el informe de evaluación de las ocho propuestas iniciales publicado el 8 de septiembre, la Secretaría había sacado de concurso a Corpallanos porque se presentó a los dos lotes por interpuesta persona. Al lote uno se presentó sola como Corpallanos y al lote dos se presentó como la Unión Temporal Bonos Alimentarios 2023, una unión en la cual tenía participación del 90%. El restante 10% era de la empresa Cuarso SAS, de Bogotá.