Ante la difícil situación que viven habitantes del occidente de Medellín por la falta de agua causada por el fenómeno de El Niño, EPM informó en la noche de este martes 20 de febrero que programará horarios a lo largo de la semana para interrumpir el servicio, con el fin de que las personas se puedan programar de una mejor manera y reducir el impacto de que quiten el agua de imprevisto.
El problema radica, reiteró la empresa, en que las condiciones climáticas actuales han generado disminución en los caudales de las fuentes hídricas menores que abastecen el sistema de acueducto en el Valle de Aburrá. Por ejemplo, la quebrada La Iguaná, que cubre varios de los sectores del occidente, ha bajado el caudal en un 63 % en los últimos días, por causa de las pocas lluvias y las altas temperaturas.
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Esto ha generado que desde el pasado fin de semana se presenten con más frecuencia interrupciones en el servicio de agua potable en varios barrios de esa zona de la ciudad, donde “la demanda de agua en el territorio es superior a los caudales que están ingresando a la planta de potabilización San Cristóbal”, según explicaron desde EPM.
La compañía señaló que la proyección es que el problema persista en las próximas semanas, porque las condiciones climáticas se mantendrán. Esto llevó a que idearan un esquema para interrumpir el servicio por medio de horarios establecidos, lo que afectará a aproximadamente 24.000 usuarios, una cifra que corresponde al 1,7% del total de usuarios de acueducto de la compañía.
Dichos horarios se fijaron en los circuitos/sectores La Quiebra, Pajarito Norte, Pajarito Sur, San Cristóbal y Las Hamacas, de acuerdo con la información entregada por la empresa. “El cumplimiento de estos horarios solo será posible con un consumo moderado por parte de los usuarios. Es muy probable que durante los primeros días se requiera una fase de estabilización para ajustar el esquema de interrupciones”, señalaron también desde la compañía.
Mientras tanto, las comunidades hablan de cómo están afectados por esta situación, que les ha dificultado la vida cotidiana en todo sentido, un problema que se suma a otras situaciones sociales, económicas y ambientales con las que deben sortear los pobladores de estas zonas.