Hace dos décadas, la pandemia mundial del SIDA parecía imparable. Más de 2,5 millones de personas contraían el VIH cada año y el SIDA cobraba 2 millones de vidas al año. Ahora, ONUSIDA, la organización que lidera el esfuerzo mundial por poner fin a la epidemia de sida, publicó el informe The Path that Ends AIDS (El camino que acaba con el SIDA) que demuestra que el sida puede acabar antes del 2030.
El informe del programa de la ONU sobre el VIH/Sida, destaca que las respuestas al VIH tienen éxito cuando están ancladas en un fuerte liderazgo político.
Esto significa seguir los datos, la ciencia y las pruebas; abordar las desigualdades que frenan el progreso; permitir que las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil desempeñen su papel vital en la respuesta; y garantizar una financiación suficiente y sostenible.
Muchos países están demostrando que la pandemia del VIH se puede superar. Países como Botswana, Eswatini, Ruanda, la República Unida de Tanzania y Zimbabwe ya han alcanzado los objetivos «95-95-95», y al menos otros 16 están cerca de hacerlo.
Eso significa que el 95 % de las personas que viven con el VIH conoce su estado serológico, que el 95 % de las personas que saben que viven con el VIH está recibiendo un tratamiento antirretroviral que salva vidas y que el 95 % de las personas que están bajo tratamiento está consiguiendo la supresión del virus.
Uno de los desafíos que plantea el informe es la asequibilidad de las nuevas tecnologías de la salud. Por ejemplo, la campaña Make Medicines Affordable, un consorcio de 13 organizaciones comunitarias, ha presentado casi 70 impugnaciones en 13 países contra patentes destinadas a mantener monopolios para medicamentos antirretrovirales, medicamentos para la tuberculosis y tratamientos para el COVID-19.
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Sin embargo, en promedio, los precios unitarios de los principales antirretrovirales de primera línea siguen siendo casi 2,5 veces más altos en Europa oriental y central, Asia y América Latina que en África occidental y central. Se podrían lograr importantes ahorros de costos si los países pueden lograr más reducciones en los precios de estos medicamentos.
En el informe presentado, uno de los obstáculos que plantea ONUSIDA para proteger a las personas con VIH, son los costos y la accesibilidad que tienen las personas a los antirretrovirales. En Latinoamérica y el Caribe, son las regiones con el costo más alto, a comparación de las otras regiones del mundo, con un precio promedio de 650.000 COP al año ($160 US) por persona en gastos de antirretrovirales.