Una mezcla de opiniones diversas suscitó en Nigeria, occidente de África, la liberación de 82 niñas por parte de Boko Haram, grupo terrorista que las había secuestrado en la zona de Chibok hace 3 años. Con lo del sábado, quedan 113 niñas por rescatar de las 276 que fueron raptadas el 14 de abril de 2014.
El gobierno de Muhammadu Buhari mantuvo una larga negociación con los yihadistas para permitir que decenas de familias pudieran ver de regreso a sus hijas. A cambio de eso, liberó a cinco terroristas que tenía encarcelados.
¿Es positivo este intercambio o será contraproducente a largo plazo? En diálogo con EL COLOMBIANO, distintos expertos dieron su opinión: “Se trata de un gesto con el que los aliados salafistas del yihadismo esperan ablandar a Donald Trump. No es casualidad que el presidente de Estados Unidos se haya intentado acercar durante la campaña al mandatario ruso, Vladimir Putin. Busca una alianza mundial contra el terrorismo. Ni tampoco es coincidencia que esta acción ocurra en los días previos a su visita a Medio Oriente para conformar esa alianza internacional. Creo que intentan ablandarlo, pero de cualquier forma este hecho no soluciona nada del grave conflicto en Nigeria”, consideró el imam Julián Zapata, cofundador del Centro Cultural Islámico.
John Marulanda, consultor internacional en seguridad y defensa, y autor del libro “Yihad en Latinoamérica” (Cangrejo Editores, 2017), coincidió con la idea de que el conflicto no verá nada nuevo:
“Es probable que ante una presión militar muy fuerte el grupo se viera abocado a la liberación de tantas mujeres, muy difíciles de mantener. Pero Boko Haram va a seguir con sus actividades terroristas en el norte de Nigeria, mucho más ahora que otras bandas similares, como Al Qaeda y el Estado Islámico, han perdido terreno en esas zonas”.