El expresidente entró en la sala del juzgado en torno a las 14.30 hora local (18.30 GMT) con un claro gesto de disgusto y sin llevar esposas. Vestido con un traje azul claro y corbata roja, Trump estuvo precedido de su equipo de abogados, con Joe Tacopina a la cabeza, y seguido por dos agentes de policía. Inmediatamente después conoció los cargos de la imputación, que lleva como dosier el número 71543-23, según The New York Times, que añade que no quiso responder a las preguntas de un periodista presente en la sala.
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Está previsto que tras su declaración regrese a su residencia de Mar-a-Lago en Florida, donde esta noche ha prometido hacer una declaración pública.
Poco antes de llegar a la sede de la fiscalía, Trump tuvo tiempo de escribir en su red Truth Social que la situación le parecía “surrealista”: “Wow, van a arrestarme. No puedo creer que esto esté pasando en Estados Unidos”, escribió desde el vehículo que lo trasladaba allí.
Junto a la gran sede del Tribunal Supremo de Manhattan había desde la mañana una enorme expectación que se tradujo en la presencia de cientos, si no miles, de periodistas de medios de este país y de todo el mundo.
Sin embargo, dos concentraciones pro y antiTrump convocadas esta misma mañana apenas lograron atraer a un centenar de personas, mucho menos de lo que se esperaba.
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Los hechos centrales por los que ha sido imputado sucedieron en 2016, cuando a través de un intermediario Trump pagó supuestamente 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels para comprar su silencio sobre una relación sexual que tuvo con ella diez años atrás.