Algunos tratamientos de la medicina milenaria china, como la acupuntura, o los masajes y las dietas de Ayurveda, la medicina tradicional de la India, se han integrado a la medicina moderna, con excelentes resultados. Ya son muchos los médicos y las clínicas que como parte de los tratamientos tradicionales ofrecen a sus pacientes algunas de estas propuestas.
La acupuntura, por ejemplo, ha tomado gran importancia en los programas que buscan controlar el dolor, el insomnio, algunos problemas digestivos y ayudan a sobrellevar tratamientos muy agresivos, como la quimioterapia.
Igual ha sucedido con la homeopatía, la cual nos ofrece alternativas, con productos naturales, a los medicamentos originados en los laboratorios químicos, en muchos casos produciendo menos efectos secundarios.
Son muchas las personas que conozco que aseguran que el yoga y la meditación cambiaron para siempre sus vidas, curándoles toda clase de afecciones, desde problemas respiratorios, hasta dolores musculares y de huesos de todo estilo.
Los creyentes en el Reiki, la transmisión de Energía Universal a través de las manos para sanar, tiene también grandes adeptos y la verdad que he oído y visto algunas sanaciones "milagrosas".
Para mí todas estas alternativas son buenas, algunas las he probado personalmente, de otras he oído excelentes resultados con amigos.
Nada más relajante que las goticas de esencias florales preparadas en cualquier droguería homeopática, o más tranquilizador y beneficioso que una buena clase de yoga o una sección de Reiki.
En su afán por encontrar mejores soluciones para sus enfermedades, una mayor longevidad y una mejor calidad de vida, el hombre ha buscado y aceptado, cada vez más, formas alternativas y complementarias, a los métodos tradicionales, con excelentes resultados.
La respuesta hoy de los médicos sobre estas nuevas tendencias, terapias y medicinas es mucho más abierta de lo que era hace unos años. Ese "no" rotundo que se oía antes es cosa del pasado. El muro en contra de todo tratamiento que no fuera enseñado, investigado y aprobado por la medicina occidental moderna ha caído definitivamente. Ahora, en general, la comunidad médica piensa: si no le hace daño y usted cree que lo mejora, ensáyelo, usando la prudencia y bajo supervisión médica.
Ahora son muchos los médicos que como parte de su entrenamiento, estudian y aplican algunas de estas prácticas. Hoy por hoy, es común, por ejemplo, que los oncólogos incluyan en sus tratamientos sesiones de yoga y meditación, aun masajes Ayurveda y dieta naturista. Una anestesióloga acupunturista, con ocho años de estudio en China, me preparó recientemente para una cirugía, algo que mejoró muchísimo mi periodo postoperatorio.
Esto es maravilloso, pues tanto los amantes de las tradiciones milenarias, como los de la medicina moderna, se han unido en aras de aprovechar los conocimientos de unos y otros en beneficio de sus pacientes.
Finalmente, no se ha dicho la última palabra. Pero con seguridad una mezcla de todas las tendencias será la ganadora.
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