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  • Hernán Vanegas
Carlos Alberto Velásquez terminó el grado once en la Institución Liceo San Cristóbal.
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  • Diego González
Los cinco ganadores de las Olimpiadas del Conocimiento de Medellín se convirtieron en grandes amigos. Ahora comparten sus sueños de entrar a la universidad y realizarse como personas.
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01 de enero de 1900
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  • juan carlos Velásquez se llevó el primer lugar y ahora tiene tres becas.
  • La secretaría de Educación de Medellín organizó este evento.
  • hablan los ganadores de las Olimpiadas del Conocimiento.
Paola A. Cardona Tobón

paolac@elcolombiano.com.co

Medellín

Las luces de las cámaras de televisión en su rostro y las barras de los colegios que los animaban con pancartas. Los profesores, hasta los más bien puestos, brincando como locos, y los papás con cara de susto, echando bendiciones a lo lejos.

Desde el escenario observaron ese panorama y sintieron nervios y emoción. Las manos les sudaban, tanto que las bolas de icopor que escondían el número de la pregunta que les tocaba responder, se les pegaron de los dedos.

Ellos, tesos, muy tesos, "elegantes" como dicen sus compañeros, por su capacidad y pilera, escucharon retumbar su nombre en el Centro de Convenciones el lunes 28 de noviembre a las 10:00 a.m.

El presentador anunció, a esa hora, que ellos cinco eran los finalistas de las Primeras Olimpiadas del Conocimiento, organizadas por la Secretaría de Educación de Medellín.

Cinco muchachos, elegidos entre los 700 mejores estudiantes de los grados décimo y once, que lucharon durante varios meses en pruebas de matemáticas y lenguaje.

Con una beca en el bolsillo para estudiar en cualquier universidad, los reconocimientos en sus instituciones y promedios excelentes en los Icfes dicen que 2005 fue un año feliz.

Daniel Noreña
El más joven de los ganadores, Edward Villegas, de 15 años, está muy satisfecho porque logró el tercer lugar en una competencia importante, en una ciudad que aunque aprendió a querer no es la suya.

Nació en Cúcuta, pero hace dos años llegó a Medellín, a la Institución Educativa Javiera Londoño. "Tengo la oportunidad de elegir cualquier universidad y eso no me lo imaginaba".

Quiere dedicarse a la investigación en áreas como la Física y la Astrofísica. Pero siente que debe aterrizar sus planes, porque una vez se sale del colegio, afirma, hay que pensar también en la parte laboral.

"Quiero mantener mi beca, por eso me voy a esforzar y a ponerle mucha dedicación a las cosas de la universidad".

Edward toma con mucha seriedad cada uno de sus movimientos, porque quiere salir adelante y lograr muchos objetivos que tiene en mente.

Y con esta experiencia sabe que las cosas que se desean sí se pueden alcanzar con esfuerzo.

Extrañará a sus compañeros y profesores de la Javiera que lo apoyaron y le brindaron su amistad aún siendo de otro sitio del país.

"Las situaciones del colegio no las vamos a volver a vivir, eso produce cierta tristeza".

El momento decisivo de las Olimpiadas, el de la final, fue muy difícil porque, cuenta, quería llegar más lejos, pero por la presión olvidó muchas respuestas, que ahora reconoce, "sí conocía".
Eliana Olivares
Nunca fue el más pegado a los libros. Es una persona tranquila. Su clave en el colegio era poner atención en clase y leer.

Orientó muchos de sus intereses a descubrir el mundo de la Química. Daniel Noreña, de 16 años, compartió el segundo lugar con Eliana, y para nada es un estudiante típico.

Le gusta reírse mucho y siempre pensó que iba a su colegio, el Inem José Félix de Restrepo, a divertirse y no a vivir un castigo.

En este momento de su vida con tantas opciones de futuro y con la alternativa de ir a una universidad privada, gracias a la beca, "de verdad que no sé para dónde pegar".

Le gusta seguir Ingeniería Química o Ingeniería de Procesos. Le parece "súper bacano" encontrar una fórmula o un producto que le ayude a la gente. "Algo que revolucione, un descubrimiento científico".

"No creí que fuera a llegar tan lejos". Por eso, al final, sintió un choque de sentimientos porque aunque ganó la beca y un buen lugar, no pudo obtener el dinero para su colegio que se lograba con el primer puesto.

El apoyo de sus amigos y de su familia lo alentó siempre en cada momento decisivo que vivió este año. En la final de las Olimpiadas la pancarta del Inem era enorme y, al lado, estaba la que su mamá le hizo. Por los nervios, no leyó bien el mensaje, pero sabía que ella estaba ahí enviándole energía positiva.
Juan Sebastián Morant
La experiencia en las Olimpiadas no pudo ser mejor. Fue la única mujer que logró llegar a la final, terminó en el segundo puesto y quedó con nuevos amigos.

Todo fue tan bueno, según Eliana Olivares, que por primera vez, alguien la detiene en la calle para felicitarla. "Un señor me reconoció y me dijo que era muy tesa".

Ya pasó a Medicina a la Universidad de Antioquia y está llena de expectativas porque será una nueva etapa en su vida.

"Sé que ya no me va a quedar tanto tiempo para hacer otras cosas, pero todo va encaminado a mi meta de ser profesional".

Para ella, la beca es un reconocimiento a tantos sacrificios y ahora se siente preparada para enfrentar lo que viene. "Tengo un proyecto de vida, porque cuando uno no tiene claro lo que quiere hacer se puede desviar".

En la final de las Olimpiadas del Conocimiento se sintió tranquila. Pero cuando la barra de su Institución Educativa Cefa comenzó a animarla, pensó que el esfuerzo debía ser mayor para no defraudar a sus compañeras y profesores que creyeron en ella.

Eliana, reconocen sus amigos, tiene una gran energía, es entusiasta, de buen humor y en muchos momentos de las Olimpiadas animó al grupo. "Estoy convencida de que siempre hay que sacarle gusto a las cosas".
Edward Villegas
Hace unos meses, en el camino entre su casa y la Institución Educativa Inem José Félix de Restrepo, Juan Sebastián Morant, pensaba, analizaba y hacía cuentas.

Mientras iba en el bus se sentía seguro de que iba a ser médico. En el metro ya era ingeniero electrónico, y a unos pocos pasos de la portería del colegio, regresaba a su pasión: Las matemáticas.

Ahora se ve cerca de estudiar las dos últimas carreras que eligió en su recorrido hasta el colegio. La decisión se le complicó, también, porque tiene varias becas aseguradas.

A sus 16 años, Juan Sebastián, además de terminar el bachillerato como uno de los mejores, estudia una carrera técnica en sistemas y no falta a sus entrenamientos de taekwondo.

Habla de la gente del Inem como de su familia, y lo valora como el lugar donde aprendió a tocar el único instrumento que interpreta: la flauta. Extrañará a los profesores que ahora lo saludan como a una celebridad.

Para él, éste fue su mejor año: fue el deportista 2005 en su plantel, pasó a la universidad, fue becado, tercero en las Olimpiadas, le fue bien en los Icfes y su mamá, que siempre lo apoya incondicionalmente, está más que orgullosa de él.

Aún en la universidad seguirá con su filosofía de vida: "Encontrarle lo bueno a cada situación, mirar el lado positivo. Que si me muero, me muera riendo".
Carlos Alberto, el número uno
Le gustan las preguntas capciosas, las que obligan al cerebro a funcionar a mil. Aquellas en las que hay sólo que aplicar una fórmula o un concepto de memoria, no son tan emocionantes.

En el primer período escolar perdió cinco materias y en el segundo cuatro. Religión y artística se convirtieron en sus "karmas". Pero le tenía fe a su aptitud matemática. "Perdí más bien por relajado".

Unos meses después es el número uno en las Olimpiadas del Conocimiento, un bachiller excelente de la institución Liceo San Cristóbal, uno de los mejores promedios Icfes del núcleo educativo y el feliz ganador de tres becas.

Carlos Alberto Velásquez, de 17 años, quizá no sea muy expresivo, como él afirma, pero sus compañeros lo quieren y admiran.

Cuando ganó las Olimpiadas la emoción la sintió por dentro, pero no la reflejó mucho por fuera. Más bien, fueron sus profesores, compañeros, amigos y familiares los que rieron y saltaron por él.

"Sentimos mucha felicidad. Se lo merece por ser una persona sencilla, buen amigo y aterrizado", comentaron sus amigos Edwin Correa y Henry Rojas.

Gracias a su buen desempeño en esta actividad su plantel recibió 95 millones para invertir en dotación.

"Sé para qué sirvo y para qué no, por ejemplo para el dibujo no. Quizá por eso digan que soy aterrizado".

Le gusta el fútbol, escucha todo tipo de música menos la metálica y la Ingeniería Aeronaútica es su pasión.

Antes de conocer el resultado de las Olimpiadas, consiguió pasar a la Universidad Nacional a Ingeniería Mecánica y fue becado por su buen promedio. Pero ya tiene dos becas más. Ahí está ahora su dilema, qué camino seguir porque no quiere perder ninguna opción.

Anhela empezar pronto Aeronáutica en la UPB, pero eso le implica un esfuerzo económico que ahora él ve complicado.

Nunca se imaginó que terminaría el año con tantos logros, pero tampoco se angustió por las pruebas que tuvo que superar.

No tiene su vida planeada a largo plazo. Quiere aprovechar las alternativas que tiene en el momento y espera que estos logros le abran más puertas. "Estoy contento porque fui el primero entre gente muy tesa, muy elegante. Ahora hay que darle duro al mundo de la U.".

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