Solo un ataque al corazón pudo silenciar La Voz. Ocurrió el 14 de mayo de 1998, 15 años atrás, en un hospital de Los Ángeles.
Más de 50 años en el negocio del espectáculo convirtieron a Frank Sinatra en uno de los iconos más sobresaliente de la música estadounidense.
Nacido en el seno de una familia de inmigrantes italianos, Sinatra es uno de los personajes que mejor encarnan el tan esquivo sueño americano.
Él mismo se convirtió en una empresa multimillonaria. Con sus propios recursos –y quizá algunos de la mafia– fundó un sello disquero, una productora de películas, una aerolínea y hasta una factoría que producía piezas para cohetes. Nada mal para el niño de Hoboken que repartía periódicos, para el artista que si bien se dio a conocer como La Voz, gracias a sus interpretaciones cálidas, nació con el tímpano perforado.
Actor ganador de un Óscar y el Globo de Oro, intérprete consagrado, casanova y jefe natural de esa banda de "buenos muchachos" nacidos en Nueva Jersey, él siempre hizo las cosas a su manera, como alardeaba en una de sus más conocidas canciones.
My way, New York New York y Something Stupid fueron algunos de los éxitos con los que gritaba a los cuatro vientos esa forma suya de vivir la vida: algo escandalosa, un tanto alocada y bastante libidinosa.
Sinatra se casó en cuatro ocasiones. Entre sus cónyuges se cuentan las superestrellas de Hollywood Ava Gardner y Mia Farrow, en tanto que con Marilyn Monroe la relación solo llegó a romance tormentoso.
"Él es un hombre completamente imprevisible, de humor variable y dado al exceso", escribía en el año 1966 Gay Talese en una pieza periodística de culto titulada Frank Sinatra está resfriado.
El también italoamericano lo describía como Il padrone (El padrino). En otras palabras, un siciliano que nunca dejó de hacer las cosas a su manera: "Un hombre que reacciona de inmediato y por instinto, de golpe, dramática y salvajemente".
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