La salida del entrenador brasileño Antonio Rizola del seleccionado colombiano femenino de voleibol es el final de un ciclo que proyectó al país a la élite de este deporte en el mundo. Así lo percibe el entrenador antioqueño Andrés Mesa, al señalar que el hecho de que el profesor se haya ido no es la debacle y que su adiós es el resultado de varias situaciones, “unas creadas por él (o que él no pudo resolver), otras producto del sistema deportivo nacional, otras de nuestras creencias y costumbres deportivas”.
Al reconocer que Rizola “es un excelente director técnico” y resaltar la brillante labor que hizo al ponernos en competencias internacionales, señaló que el estratega sureño no entendió del todo la estructura y agotó la reserva que había.
“Creo que más que enseñarles a ganar, lo que hizo fue proyectar a las jugadoras a nivel suramericano y de ahí, algunas cosas que se aceleraron en el contexto, como el Challenge, el Mundial, los Panamericanos...”.
Para entender esta apreciación hay que señalar que desde la llegada al cargo, en 2017, el timonel Rizola no amplió la base que recogió del equipo que estuvo en el Mundial juvenil de 2012 con Óscar Guevara y en la que también aportó luego Mesa, con atletas formadas y con roce en el exterior.
“Obtuvo los resultados (eso fue lo más notorio) y aceleró el proceso de profesionalización de las deportistas, una muestra de que si tenemos liga profesional en Colombia hay luz en el mundo del alto rendimiento”, apuntó Mesa.
Así las cosas, en los últimos ocho años, el plantel femenino descuidó la renovación generacional y hoy en día asoma un problema de cara al próximo ciclo olímpico.
A su arribo, Rizola echó mano de un selecto grupo de élite con el que siempre basó su juego, integrado por la capitana Alejandra Marín, Dayana Segovia, Amanda Coneo, Margarita Martínez, Camila Gómez, Melissa Rangel y Yeisy Paola Soto, a las que se unieron luego la líbero Juliana Toro y las jóvenes Valerín Carabalí y Ana Karina Olaya.
Solo en las últimas convocatorias y quizás ante algunas renuncias, se abrió la puerta a talentos jóvenes como Doris Manco, Juliana Laguado, Paulina Agudelo, formadas en Antioquia con el proyecto de Banafrut, y Sofía Cuartas, de Urabá, que estuvieron en los Panamericanos con las mayores.
Renuncias a Selección
José Polchlopek, presidente de la Liga de Bolívar, manifestó que al no estar de acuerdo con el manejo deportivo y dirigencial, algunas voleibolistas renunciaron a la Selección durante el proceso del brasileño. Entre ellas se cuentan Ivonne Montaño (hoy triunfa en la liga 2 de Italia), Margarita Martínez, Yeisy Soto, Melissa Rangel y Darlevis Durán. Es decir, el plantel ya había empezado a diezmarse.
A lo anterior hay que sumarle la edad de las jugadoras, de las cuales pocas podrán sostenerse en la ilusión de ir a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles-2028. Marín, Coneo, Gómez, Carabalí y Olaya, las posibles supervivientes.
“La responsabilidad no es solo del profesor Rizola, es de una estructura caduca del sistema del deporte colombiano que se basa en el trabajo de las ligas que le dan un poder político y administrativo a las federaciones, en estecaso a la de voleibol, creando intereses regionales y personales, y opacando la labor de los clubes. Un deporte que depende financiera y metodológicamente del Estado que no tiene el músculo para desarrollarlo”, apuntó Mesa.
El técnico antioqueño, pensando en el futuro del voleibol colombiano, se pregunta: ¿cómo sostener el contexto internacional?, ¿cómo resolver el problema del relevo generacional?, ¿qué va a pasar con la competición nacional?, ¿qué estructura debe comenzar para que los avances en alto rendimiento sean sostenibles? La dirigencia y los actores del voleibol tienen la palabra.
Denuncias contra la Federación
Aparte de los aspectos deportivos que hoy en día debe resolver el Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Voleibol, se acaba de presentar una denuncia ciudadana firmada por Alberto Frías Gómez, quien reseña presuntos hechos de corrupción en esa entidad deportiva. También existe un distanciamiento con varias Ligas del país, entre ellas las de Antioquia, Bolívar, Santander y Cesar, que están impulsando para que haya un cambio de dignatarios en la Federación, que entrarían a operar el próximo 10 de julio.