Carismático, sensible, amoroso, exigente, dedicado, estudioso y apasionado por su familia y el voleibol. Así es el técnico brasileño Antonio Rizola Neto, responsable de la Selección Colombia de voleibol femenino que desde este 25 de septiembre disputará su primer Mundial.
A menos de una semana del debut ante Japón, hablamos con el entrenador que se ha ganado no solo el respeto y el cariño de sus dirigidas, sino del país deportivo que ha visto la evolución del equipo nacional, logrando hazañas como vencer a Argentina, Bélgica, Brasil, Cuba y EE. UU. en competencias oficiales.
Campeón de Juegos Bolivarianos, subcampeón del Torneo Panamericano y clasificado a Juegos Centroamericanos y Panamericanos de 2023, Rizola sigue con su objetivo de llevar a Colombia a los Juegos Olímpicos y va por buen camino.
Desde 1976, Rizola emprendió su camino en el voleibol. Primero fue preparador físico y luego estuvo por espacio de 28 años como entrenador de la selección brasileña femenina de las categorías menores.
En 2016 recibió la invitación de Colombia para que asumiera como entrenador y en 2017 aceptó la propuesta.
Sin descanso
Rizola, quien pierde casi dos kilos de pesos en cada partido, tiene sus propias estrategias para mantener la calma y controlar el estrés que le genera la competencia.
En medio de risas, reconoce que se come dos paquetes de mentas por partido (80 pastillas cada una), pues es una de las maneras como descargar el estrés.
“No soy capaz de quedarme quieto. En el reloj queda cronometrado el recorrido que hago. Por partido son 5 o 6 kilómetros los que camino, pues voy y vengo por la raya dando indicaciones; no me puedo estar ni quieto ni callado”, comenta.
Con la ayuda del sicólogo aprendió a controlarse realizando ejercicios de respiración, ya que es consciente de que su salud debe estar primero. “Mi premisa de vida es primero mi salud, mi familia y mi trabajo”.
El nacimiento de Elisa, su nieta, lo tiene feliz y enamorado. Todos los días, mediante videollamada, le habla, ve su proceso de crecimiento y disfruta con sus avances.
“Tengo el apoyo de mi familia que es fundamental. El 1° de febrero nació mi primera nieta, ya empezó a gatear y la veo todos los día gracias a la tecnología. Algunos me dicen, pero usted no la abraza, y les digo que aprendí a disfrutar con la tecnología, porque me permite estar cerca de mis seres queridos: mi padres que tienen 94 y 87 años, y mi esposa con quien estoy casado hace 36 años”.
Lo que no ha podido mejorar es el sueño. Con su natural espontaneidad afirma no recordar cuándo fue la última vez que durmió como un bebé, pues son constantes sus desvelos y sobresaltos.
De manera jocosa comenta que antes de dormir ubica en su mesa de noche un cuaderno y un lapicero. Al momento del sobresalto plasma allí sus pensamientos, sus ideas y al otro día, ya con la consciencia más clara, lee y analiza si es algo realizable o es otra de sus locuras.
Rizola siempre está analizando rivales, observando las estadísticas de sus jugadoras, tarea que hace David Torres, uno de sus escuderos en el staff de la Selección.
Para este entrenador brasileño, cada uno de los miembros de su grupo de trabajo es importante. Le fascina escuchar, que le hablen, que le digan “ojo” cuando está acelerado. Afirma que la clave para un buen trabajo en grupo consiste en escuchar, aprender de los demás y mantener un diálogo abierto.
Sus dirigidas saben que en él encuentran a un ser sabio y de experiencia que las escucha. Así lo reconocen María Alejandra Marín, capitana de la Selección y Margarita Martínez, otra de las referentes.
“El profe es exigente, nunca deja de alentarnos a dar más. Su llegada nos cambió el chip, pero además es un entrenador que nos escucha, que nos entiende y que nos valora no solo por lo que somos como deportistas, sino como personas”, coinciden.
El cariño de la gente
Su don de gentes es evidente, siempre está sonriendo, es amable y se ha declarado un enamorado del trabajo de la mujer. Además de admirarlas, les reconoce un poder extraordinario de lograr lo que se proponen.
“La mujer colombiana es una trabajadora constante, pero además tiene una fuerza interior y todo lo que se proponga lo va a sacar adelante, eso es seguro”, reconoce.
Gracias a su calidez y a los resultados, se ganó el cariño de los aficionados, algo que lo llena: “Me emociona y agradezco lo que los taxistas y la gente del común me dicen en los aeropuertos, donde nos piden fotos y nos comentan que se han trasnochado viendo los partidos, eso es gratificante. Siento que la gente nos reconoce que estamos haciendo un trabajo serio, que lo que decimos es lo que hacemos y que hay un grupo que siempre deja todo en la cancha. Si perdemos no es por falta de actitud o lucha”.
En sus pocos espacios libres, aparte de leer, escucha música. Es un romántico, le encantan las canciones que tienen poesía y hablan de los sentimientos bonitos, como las de Caetano Veloso, uno de sus favoritos.
Este martes, la Selección que terminó en el cuarto lugar del Torneo Invitacional en Francia, tras perder ante Bélgica el último día, viajará a Arnhem, Países Bajos para iniciar el Mundial.
En esta última fase de preparación las jugadoras colombianas vencieron en primera ronda a Canadá, Argentina y Bélgica, y cayeron ante Francia y Japón.
5
años lleva Antonio Rizola
con la Selección Colombia
de voleibol femenino.
64
años tiene el entrenador
que nació un 9 de agosto
en Itapira, cerca a Sao Paulo.