La obra de teatro de Sebastián Rivera y Daniel Toro se titula Ramé, palabra balinesa que alude a las cosas que son hermosas y caóticas al tiempo. El título se ajusta a al montaje escénico que estos dos actores han hecho y que versa de las formas en el que el amor irrumpe en la vida y luego, tras las etapas del encanto y la rutina, estalla en mil pedazos. La obra estará en funciones el 21 y 22 de julio a las ocho de la noche en Divina Teatro, una sala ubicada en calle 55 número 37-11, una cuadra arriba del parque de Boston.
La obra lleva al escenario la historia del encuentro y la separación de Hugo y Manuel, jóvenes marcados por el pasado y las crisis emocionales. La dramaturgia –resultado de las conversaciones y la cercanía de Sebastián y Daniel– se escribió a lo largo de un año e incluye elementos dramáticos para mantener a los espectadores atentos de los altibajos de la relación.
Los diálogos
A veces los personajes hablan entre sí, en otras ocasiones se sientan en el consultorio de una terapeuta invisible –que hace las veces de consciencia sustituta– y, además, le hablan al público para hacerlo cómplice de sus desventuras y afectos. Todos estos elementos dramatúrgicos se soportan en la capacidad actoral de Sebastián y Daniel, egresados de la Universidad de Antioquia y fogueados en las tablas y frente a las cámaras de la televisión y el cine.
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“Quisimos hacer una obra que le cuente a la gente que los homosexuales aman igual que los heterosexuales. Nos pasan las mismas cosas cuando nos enamoramos. El amor no tiene etiquetas”, dice Sebastián minutos antes del inicio del pre-estreno de Ramé al que fueron invitados algunos medios de comunicación y gestores culturales de la ciudad. Y sí: en los últimos años la literatura y el teatro han puesto ante los ojos de los lectores relatos de las formas en que los miembros de la comunidad lgbitq paladean las mieles del amor y le plantan cara a los sinsabores de las decepciones amorosas.
Los personajes
El nombre de uno de los personajes de Ramé –Hugo– remite de inmediato a Un beso de Dick, la novela de Fernando Molano, que con los años se ha convertido en un emblema de las letras colombianas con temáticas gays. Y algo de la ternura y del descubrimiento de Un beso de Dick pervive en Ramé. Los personajes se atraen y se repelen con una intensidad similar. “Esta es una obra en la que la actuación se abriga en un formato íntimo y se procura que las emociones que viven los personajes se reflejen más allá de lo que dicen las palabras”, dice el dramaturgo Wilder Lopera. En efecto, la destreza histriónica de Rivera y Toro le permite al público atisbar las grietas que los parlamentos apenas insinúan.
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Desde siempre el amor –ese impulso por habitar la vida del otro– ha sido uno de los temas de la literatura, el teatro y el cine. Y, lo que resulta curioso, es que las grandes historias de amor son, de hecho, historia de desamor. A fin de cuentas, el amor es corto, breve, mientras el duelo es largo. Ramé, además, es la confirmación de los nuevos temas que nutren la oferta del teatral de Medellín y de Antioquia. Cada vez más son los autores y las actrices que se aventuran por el camino de la creación de obras propias.