La música regional mexicana tuvo en crecimiento gigantesco en el 2023. Según datos de Luminate, solo en Estados Unidos, el mercado musical más grande del mundo, creció un 60%, llegando casi a 22.000 millones de reproducciones en plataformas. Y ese crecimiento ha sido jalonado por el éxito de artistas contemporáneos como Peso Pluma, que solo en Spotify, cuenta con casi 60 millones de oyentes mensuales.
Eso que Luminate llama Regional Mexicana se conoce también como corridos. Una música de extensísima trayectoria, que lleva más de 100 años sonando en México, pero que en los últimos años —y bajo el nombre de corridos tumbados— ha alcanzado unos niveles de popularidad extraordinarios, aunque ya no se parecen mucho a los corridos de antaño.
En el texto Corridos tumbados, lujo, poderío y moda ¿qué hay detrás de sus letras?, escrito por Dolores Luna, se explica que en un principio, los corridos “tenían una función política y social: era contar las historias de los héroes, primero en la Independencia y luego con la Revolución”. Con el tiempo, aparecen los narcocorridos y las letras cambian porque los héroes también.
Los corridos tumbados mantienen esa temática aunque cambian la estética. La ropa, las marcas, los tatuajes, ponen a los artistas de esta nueva generación mucho más cerca del reguetón y la “moda urbana”, que de los referentes de los corridos que los antecedieron, como Chalino Sánchez. Aunque la música es mucho más explícita que el reguetón, sobre todo cuando se habla de violencia y narcotráfico. Los corridos tumbados no niegan sino que exaltan su relación con el narco y las actividades delincuenciales.
Es más, algunas canciones hacen mención directa a reconocidos narcotraficantes. “En la canción CH Y LA PIZZA, (de Fuerza Regida y Natanael Cano) se exalta a uno de los cárteles del narcotráfico, al de Sinaloa, cuyo fundador es Joaquín, El Chapo, Guzmán y a uno de sus hijos, Iván Archivaldo Guzmán Salazar (...) Otra canción que menciona al ‘Señor Guzmán’ es la de Siempre Pendientes, una colaboración de Peso Pluma y Luis R”, escribió Luna.
Lo bueno es lo malo
A principios de enero, el concejal Chileno René Lues, le envió una carta Macarena Ripamonti Serrano, alcaldesa de Viña del Mar, pidiéndole cancelar la presentación de Peso Pluma en el tradicional festival musical que se realiza en esta ciudad.
“El artista hace explícita apología de la violencia y los enfrentamientos armados, del crimen organizado y la corrupción, del narcotráfico y de los cárteles de la droga; todo ello unido a la ostentación y ambición por el dinero, joyas, lujos, vehículos, armas, una vida que seduce especialmente a los más jóvenes por la rapidez y facilidad en que, se les dice, pueden lograr todo aquello pasando sobre la ley”, escribió el concejal.
Pero a pesar de la carta y las preocupaciones del concejal, que seguramente son compartidas por más personas, Peso Pluma sí se presentará en Viña del Mar, porque justamente lo bueno de esa música, lo que más le gusta a quienes la escuchan, es eso que al concejal más le molesta.
Los artistas más representativos de los corridos tumbados suelen ser hombres muy jóvenes, menores de 25 años y poderosos, por lo menos eso es lo que ostentan en todas sus canciones. Casi siempre se muestran de fiesta, con muchas mujeres, o sino con armas y otros hombres custodiándolos. Se adornan con joyería extravagante, ropa carísima y carros de lujo. Además, repiten como mantra que han conseguido todo lo que han querido. Casi todos, sobre todo a esa edad, quieren eso que ellos ya tienen.
“Dejen de educar a sus hijos para un mundo que no existe ya. Dejen de educar a sus hijos para ser empleados. Dejen hacer a sus hijos lo que les apasiona y no estudiando cosas insignificantes en un mundo tan difícil (...) Yo me cansé del sistema tan viejo y tan perdido en el que estaba estudiando, y me puse a estudiarme a mí mismo, y aquí sigo. La escuela de la vida no falla ni termina”, escribió Natanael Cano, uno de los artistas más populares de este género, en su cuenta de Instagram hace un par de años.
Ese es el discurso de los corridos tumbados. El narcotráfico como estilo de vida. Apostar la vida, por conseguir todo lo que se quiere. La riqueza, el poder. Y es la realidad de muchos mexicanos. Un artículo de la revista Science, titulado Reducing cartel recruitment is the only way to lower violence in Mexico, sitúa al narco como el quinto empleador más grande del país. El estudio estima que los cárteles cuentan con por lo menos, 175.000 miembros.