El rap que nació en las calles de Aranjuez, en Medellín, ha sabido escurrirse, viajar lejos y colarse en los oídos de rockeros y punkeros hasta seducir a los escépticos del género. Alcolirykoz, un grupo con más de diez años de historia, todavía tiene centenas de historias por contar.
No les preocupa la popularidad, siguen viviendo en el barrio donde aprendieron a rapear con astucia y han procurado defender los legados que les permitieron ser quienes son hoy. Llenos de agradecimiento, los Ninjazz colaboraron con artistas como Rulaz Plazco y La Etnnia en su último álbum, Servicios Ambulatorioz.
Gambeta, Kaztro y Fa-zeta han conseguido una mezcla proporcionada de emociones que surge canción tras canción en el álbum. Sus letras se mantuvieron ingeniosas, sus beats novedosos y su sentido de realidad fue agudo, como de costumbre.
Protagonizaron la serie web del Canal Trece Alcolirykoz – Una deuda con la historia, una producción de seis capítulos que exploró cada tema de Servicios Ambulatorioz (2017) con la compañía de algunos de los parceros que han seguido de cerca la carrera de la banda. EL COLOMBIANO habló con Gambeta:
¿Cómo fue lo de la serie web sobre su disco?
“Ha sido de las experiencias más bonitas que hemos tenido últimamente porque sentimos que hacía falta un documental así. Hay mucha historia en Colombia y en el rap, pero no está contada. Entonces sentíamos que había que empezar por algo y es una manera de seguir contándole a la gente la historia del rap de otra manera”.
¿Cómo es la disciplina de Alcolirykoz en cuanto a su arte?
“Hemos tratado de ser muy autocríticos con lo que hacemos porque es la manera de no entregar cualquier cosa al azar. Somos conscientes de lo que decimos porque no queremos que haya arrepentimiento, una canción es para toda la vida. Por eso nos preocupamos por ser muy estrictos con lo que hacemos. Entre Kaztro y yo nos corregimos y nos hacemos aportes para mejorar la letra. Llevamos ya bastante tiempo haciendo lo que hacemos y queremos entregar lo mejor”.
¿Cuáles son esas leyendas de su carrera?
“A nivel nacional está Rulaz Plazco, uno de los pioneros del rap en el país. Él es de los más vieja guardia, de los que más lleva tiempo en esto y de los que empezó con La Etnnia de Bogotá. Él fue un pilar para nosotros cuando empezamos haciendo rap aquí en Medellín, tenía el estilo y la identidad que nos gustaba. Se le pueden unir grupos que trabajaron con él como Tribu Omerta y La Zorra”.
Hay gente que nunca en su vida se había conectado con el rap y ustedes fueron esa conexión...
“¿Sabés que es lo más bacano de eso? A mí me parece que ha sido un proceso natural, como que uno no lo busca, porque si uno tratara de buscarlo no lo logra. Nosotros lo que sí hicimos intencionalmente fue no cerrar el rap, nunca lo hicimos pensando que era solo para raperos. La gente encuentra en Alcolirykoz letras o temáticas que no encuentra en otros géneros. Ahora todo el mundo anda preocupado por YouTube, por las vistas, por likes, por resultados, ¿si me entendés? La gente percibe lo que nosotros hacemos con naturalidad y cuando escuchan música honesta, no son ajenos a ella”.
¿Siente que Aranjuez ha cambiado a raíz de lo que han logrado el rap y Alcolirykoz?
“Así no todo el mundo sea cantante o artista en Aranjuez, hay gente que es muy melómana. La música es una parte fundamental de la vida en un barrio como ese. Lo que pasa es que cuando llegó Alcolirykoz la gente no se esperaba que eso pasara. Es como cuando un futbolista es profesional y salió de tu barrio, que vos hablás de él como “uy ese pelao estudió conmigo”, así se volvió Alcolirykoz en Aranjuez. Los pelaos que viven acá llegan y sienten un orgullo al decir “yo vivo allá y vengo de allá”. En Aranjuez se sabe que hay una historia y que llevamos una bandera del barrio”.
Proclamaron que Servicios Ambulatorioz era un disco que tenía una deuda con la historia, ¿cómo se ha saldado?
“En realidad nos parecía muy importante aclararle a todas las generaciones que hay que ser agradecido con la gente que estuvo primero que uno y con la que hizo lo que estamos haciendo ahora, pero hace muchos años y en épocas más difíciles. Fueron esos manes los que sembraron eso en nosotros. Por eso pensamos que teníamos una deuda, porque le pagamos tributo al pasado. La conclusión es que Colombia es un país muy desmemoriado, muy dado a no reconocer a sus ídolos o a las personas que han hecho cosas importantes. Al contrario, van renovando y renovando sin pensar en los que quedaron atrás. Eso era lo que definía la línea de Servicios Ambulatorioz”.