El artista padecía varias enfermedades, entre ellas una diabetes desde hace más de 15 años y un cáncer de piel desde hacía dos. El sábado a las 9 de la noche murió en su casa del barrio Prado, a los 70 años.
Según relata un familiar cercano al artista, su médico le había advertido que debía regresar a la clínica porque tenía muy alto el nivel de azúcar en la sangre.
45 años duró su carrera profesional en las tablas, truncada, de hecho, por la diabetes desde el 2003. “Le generaba mucho dolor no seguir con su danza o enseñando, por lo que se retiró definitivamente”, comenta Beatriz Elena Escobar Cano, prima hermana del artista.
Jesús Cano nació en 1948 en Jardín, Antioquia, y se crió en Medellín. A los 14 años se fue a España con el propósito de convertirse en un “bailaor” de flamenco profesional.
Aprendió las artes de la castañuela y el zapateo. Durante cinco años bailó en la compañía del Gran Antonio y compartió escenario con la popular artista Lola Flórez.
Su talento lo llevó a varios escenarios del mundo: al Teatro la Zarzuela, en Madrid; al Lope de Vega, en Sevilla; al de Bellas Artes, en México; al Teatro Art Time en Miami y muchos más.
En su habitación tenía recortes de fotografías de cuando bailó ante los reyes de España y el pintor Pablo Picasso, o cuando hizo lo mismo frente al Papa (era muy devoto).
Su consagración fue subirse al escenario del tablao de flamenco más reconocido del mundo, El Corral de la Morería. De allá viene el mote que le acompañó a su nombre: “El embrujo de España”.
En 2006 dijo: “El día que yo me muera que me pongan la bandera y el himno de España”. Ahora sus campanas suenan acompañadas de sevillanas, rumbas y alegrías..