El grueso de las 1.700 obras que el Museo del Prado exhibe en sus salas y las 8.000 que conserva en bodega pertenecen a la Colección Real Española. Esta fue reunida por sucesivos monarcas entre los siglos XVI y XIX, por lo que la historia del país ibérico y Europa, de por lo menos seis siglos, está en el Museo Nacional del Prado. En 42.000 metros cuadrados están los relatos de reyes y reinas, guerras e intrigas del viejo continente, representados por pintores reconocidos como Goya, Velázquez y el Greco.
Es una de las pinacotecas más reconocidas del mundo. Recibe cerca de tres millones de visitantes al año, según su informe anual, que quieren conocer sus joyas y pasearse por el inmenso palacio. “Tú viajas un poco en el tiempo, pero los cuadros están muy bien puestos. La sala del Greco es solo para él, entras a la de Velásquez y vez Las meninas perfectamente”, comentó la italiana Sabina Fedeli, investigadora y libretista del documental reciente, Museo del Prado. Una colección maravillosa (2019).
Esa ruta se puede hacer ahora por los recorridos virtuales que la entidad ofrece en Instagram Stories, en los que muestra los secretos detrás de las piezas y con los que poco a poco da a conocer su colección.
Ayer se conmemoraron los 200 años del nacimiento del Prado. A partir de una selección de 15 piezas imprescindibles elegidas por el Museo, estas son cinco obras maestras que cuelgan en sus paredes.
EL JARDÍN DE LAS DELICIAS / EL BOSCO
Este óleo sobre tabla de madera de roble es uno de los más visitados del Prado. “Es la creación más compleja y enigmática del Bosco”, según el sitio oficial. Representa una creación simbólica y enigmática en la que el artista recrea su visión de un infierno poblada de erotismo y, particularmente, pese a no llevar la firma del autor, siempre se le ha atribuido a este pintor nacido en los Países Bajos.
LAS MENINAS / DIEGO VELÁSQUEZ
El pintor Luca Giordano la llamó “la teología de la pintura” porque reunía todas las virtudes de una creación. Este retrato ha sido aclamado por ser una reflexión sobre la representación. Se ve al pintor Velázquez sosteniendo un pincel mientras hacia afuera más allá del escenario de la pintura, lo mira a usted, que lee este periódico o una pantalla. “La presencia del espejo convierte el cuadro en un análisi sobre el acto de ver... sobre los límites entre pintura y realidad, y sobre su propio papel dentro del cuadro”, dice una reseña en la web del Museo Nacional del Prado.
EL 3 DE MAYO O LOS FUSILAMIENTOS - GOYA
El pintor español quería representar la lucha de su pueblo contra la invasión francesa. En la escena que muestra el cuadro se presentan diferentes emociones y tensiones: “El valor, el miedo, la resignación o la desesperación de los que aún están vivos se une conmovedora mente a la quietud sombría de los muertos en primer término”, reseña la historiadora de arte Manuela Mena en museodelprado.es
LAS TRES GRACIAS /PEDRO PABLO RUBENS
Este retrato mitológico muestra desnudos femeninos y elementos alegóricos (como el cupido de la parte superior derecha), belleza y amor. Este pintor tenía un interés por el mito de estas tres figuras –aparecen en al menos nueve de sus cuadros y en varios dibujos–. “Las Tres Gracias encarnan el ideal de sensualidad, vitalidad y alegría que impregna las últimas obras de la carrera de Rubens”, anota el Prado.
EL DESCENDIMIENTO - ROGIER VAN DER WEYDEN
“Quiere demostrar que los pintores están por encima de la escultura y crea un espacio escultórico”, dice José de la Fuente, director de conservación del Prado, en el documental que conmemoró los 200 años de esta institución y que recientemente se presentó en Medellín. Este óleo es un tríptico con saliente en el centro, por la necesidad que tenía el autor de incluir a los personajes del relato en una sola pieza.