Banderas de Colombia se ondearon este domingo por las principales calles de Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cartagena cuando se cumple un mes del Paro Nacional. Miles de ciudadanos vestidos de blanco salieron a marchar por la paz y la reconciliación.
El mensaje fue claro y contundente: no más violencia, apoyo a la institucionalidad y un llamado al fin de los bloqueos que han paralizado a distintos sectores en todas las regiones.
La cita en la capital antioqueña, como en las otras ciudades, fue a las 9:00 de la mañana y el punto de encuentro fue el Parque de El Poblado. Hasta allí llegaron los marchantes con pitos, globos y carteles para sumarse a la iniciativa ciudadana conocida como “Colombia te llevo en el corazón”.
Según Catalina Álvarez, una de las participantes, la convocatoria se planeó desde el pasado 23 de mayo a través de WhatsApp y redes sociales. “Nos juntamos varias personas con el deseo de hacer algo por Colombia, en menos de una hora ya éramos 250 interesados y logramos conectar más de 2.500 personas, todas con el mismo propósito que es transmitir mensajes positivos y de optimismo para salir adelante, porque creemos en Colombia, en las instituciones democráticas y las Fuerzas Militares, queremos que los jóvenes crean en el país”, dijo.
Y es que ese llamado al que se refirió Catalina lo llevaban en todos lados. En las camisetas, por ejemplo, en la parte de atrás se leían frases como: “Construimos sobre lo construido”, “Escuchamos las voces de todos y nos llenamos de valor para enfrentar este desafío” y “Las empresas son motor de empleo y oportunidad para todos”.
Mientras la movilización avanzaba, sin bloqueos ni cierres viales, los conductores de los carros y las motos que transitaban sonaban las cornetas y pitos como muestra de apoyo a quienes caminando pedían el cese de los desmanes. Desde las ventanas de los edificios también se ondearon pañuelos blancos.
“Esto es una muestra de amor por el país”, señaló Lina Gómez, otra de las asistentes. Para ella, salir a las calles y alzar su voz fue una manera de “hacer patria”, de decir que se puede convivir desde el respeto y entendiendo las diferencias.
“Me animé porque todos necesitamos trabajar, que no haya más bloqueos y demostrar que podemos estar unidos”.
Acompañada de sus familiares y amigos, Nora Velásquez en Medellín se sumó al recorrido de 4.6 kilómetros de distancia. Entre la multitud, caminaba a paso lento y con ayuda de su bastón. “Colombia es muy bonita para que unos pocos quieran destruirla, a pesar de mi dificultad para caminar, salí porque amo a mi país y quiero la educación y la libertad para mis sobrinos, mis nietos y para todos”.
Entre la multitud, unos seguían el último esfuerzo del ciclista Egan Bernal, quien se enfrentaba al cronómetro en el Giro de Italia. “Ganó Egan, ganó Egan”, gritó un señor cuando el río de gente seguía su curso en medio de las pancartas con las que pedían respetar los derechos de todos y las instituciones. Y entonces, en simultánea, empezaron a aplaudir. “Qué orgullo, Egan, qué orgullo”, decían unos. “Qué felicidad, lo logró”, se le escuchaba a otros.
Era una alegría nacional: Egan Arley, a sus 24 años, se llevaba su segunda gran vuelta tras ganar el Tour de Francia en 2019: se convertía en el primer ciclista colombiano en conseguir el título de las dos carreras por etapas más importantes del mundo y era, ese domingo, la razón por la que se unían los colombianos.
Mientras tanto, en Medellín (a más de 9.000 kilómetros de distancia con Milán) la mancha blanca de la movilización seguía avanzando. Cuando llegó al sector de San Diego, los asistentes izaron una bandera gigante de Colombia y entonaban el himno nacional (Ver recuadros)