Pese a que fue una férrea opositora de la gestión que adelantó el Gobierno pasado para adquirir vacunas contra el covid-19, el actual Ministerio de Salud, bajo la batuta de la doctora Carolina Corcho, se ha demorado más que otros países de la región para conseguir las dosis contra la viruela del mono. Por eso, las dosis para Colombia están embolatadas.
En su momento, Corcho no solo arremetió duro contra las demoras en las negociaciones del Plan Nacional de Vacunación (PNV), sino que le reclamó al anterior Ministerio de Salud que aumentara el ritmo de aplicación de las dosis anticovid.
“Después de 20 días de inicio del plan de vacunación, estamos aplicando menos de 15 mil dosis diarias, cuando Colombia, para lograr la meta este año, debería aplicar 200 mil vacunas/día. Existe improvisación y opacidad en el proceso”, criticó sin sustento en marzo de 2021.
Pero esos señalamientos se le puede devolver a la luz de la gestión en el Gobierno actual.
De hecho, en el reporte más reciente de vacunas anticovid aplicadas, los datos muestran una fuerte caída. Según el boletín compartido por el mismo Ministerio de Salud, entre el 12 y el 18 de octubre pasados solo se aplicaron 88.922 dosis. Esa es la cifra más baja desde que el Ministerio de Salud está entregando boletines semanales del PNV, algo que empezó desde el Gobierno anterior.
A su vez, muestra un bajo promedio de aplicación de vacunas durante cada jornada: 12.703 dosis anticovid inyectadas diariamente. Las cifras preocupan, pues –según el mismo boletín– el porcentaje de colombianos que completó su esquema de vacunación (una dosis de Janssen o dos de las demás vacunas) se sitúa en el 72 %. Como todos los mayores de 3 años pueden obtener su vacunación, esa cifra podría subir hasta el 95,4 %.
Vale decir, sin embargo, que el momento epidemiológico de hoy es distinto al de marzo de 2021, cuando el covid-19 era un riesgo mucho más peligroso para la salud pública nacional y la mayoría de la población no estaba vacunada.
El desquite de Ruiz
Así mismo, las posturas que ha tenido el Ministerio de Salud sobre la vacunación contra la viruela del mono han hecho que el proceso se dilate. En los contratos para comprarlas, la farmacéutica Bavarian Nordic –que produce masivamente la única vacuna autorizada para aplicarse– incluyó una cláusula de indemnidad que la libera de responsabilidades. Para la administración actual esto implica ir contra las leyes colombianas, por lo cual –y según había revelado este diario– prefirió buscar otros mecanismos para conseguir las vacunas.
En todo caso, el proceso ha tardado bastante más que en otros países de Latinoamérica. como en Chile, Brasil, Perú y Ecuador. Y si bien los contextos de la viruela del mono –que tiene una mortalidad baja– y el covid-19 no son comparables, el rol del Gobierno es muy similar en ambos casos: garantizar el derecho a la salud de la población.
(Siga leyendo: Colombia reporta 3.110 contagios de viruela del mono; el 27 % está en Antioquia).
Las demoras en la negociación hicieron que el exministro de Salud Fernando Ruiz –objetivo de las críticas de Corcho cuando era una activa tuitera–, saliera a cuestionar el trabajo de la nueva administración. Incluso, lo calificó de “patético”.
“El acceso a vacunas contra viruela símica y nuestra soberanía y seguridad sanitaria pasaron a depender de un tercero y sus prioridades de investigación”, advirtió Ruiz. Esto, a raíz de que el Ministerio de Salud anunció que el país conseguirá una “donación” de 25.000 vacunas contra la viruela del mono a través de un acuerdo de entendimiento que se hizo durante un proyecto de investigación de la OMS.
Los detalles del acuerdo, las ciudades que serán priorizadas y las fechas en las cuales llegarán las vacunas aún se desconocen. Fuentes del Gobierno indicaron que el hermetismo se debe a que la entrega de información podría afectar las negociaciones.
No obstante, hay dudas sobre los métodos para negociar. “Los memorandos de entendimiento son un mecanismo más de voluntades, que contratos de compra o venta. (Se usan) para iniciar acercamientos para estrategias de cooperación, investigación o desarrollo tecnológico”, indicó Claudia Vaca, directora del centro de pensamiento Medicamentos, Información y Poder de la Universidad Nacional.
Recordó que estos memorandos se usaron mucho en el Gobierno pasado. Pero dijo que no implica ninguna obligación para las partes que lo firman. Señaló que este no es un modo “común” de negociación y opinó que debería haber más claridad de parte del Ministerio de Salud actual para indicarle al país cuáles son los detalles de las investigaciones que se harán en Colombia.
En esa medida, indicó que en el Gobierno pasado se hizo un proceso similar con una farmacéutica. “Ese acuerdo se firmó. Nos permitía tener un acceso prioritario a la vacuna anticovid de Janssen si Colombia le permitía adelantar de manera acelerada los procesos de registro de un ensayo clínico que se realizó en el país” contó. Y recordó que, en su momento, también despertó un fuerte debate ético y académico.
Las críticas que hoy se le devuelven a la Minsalud