El gobierno de Gustavo Petro enfrenta la mayor crisis de su mandato con el Congreso. Sin si quiera haber cumplido el primer año de gobierno y cuando se suponía que debería estar gozando de las mieles de las mayorías, el Presidente sigue atrincherado en pugnas y rivalidades con el Legislativo que ya le comienzan a costar.
No solo se hundió el proyecto para regularizar el comercio del cannabis y tambalean sus reformas sociales, sino que naufragó la reforma laboral. En diálogo con EL COLOMBIANO, la representante Catherine Juvinao, de la Alianza Verde –partido que hace parte de la coalición de gobierno–, insta al diálogo y la concertación para recomponer las relaciones con el Congreso. Invita a Petro a bajar la cabeza y abandonar la soberbia, mientras le pide a los partidos poner de su parte sin necesidad de mermelada.
Al cierre de sesiones se hundió no solo el proyecto de cannabis, sino también la reforma laboral. Sin duda, un duro golpe para el Gobierno. ¿A qué atribuye semejante revés?, ¿se rompió definitivamente la relación entre Congreso y Gobierno?
“Eso es simplemente el resultado de una estrategia fallida. Este Gobierno, de manera miope y soberbia, fracturó las relaciones políticas con el Congreso por imponer sus puntos de honor, comenzando con la reforma a la salud, que es el detonante de todo lo que está pasando hoy. Esa estrategia es un error, porque el Presidente está atrincherado en que como él ganó las elecciones, básicamente el Congreso tiene que aprobar lo que dice. Pero cuando la mitad del país le vota en contra no se puede parar en esa posición. Hay que entender que, de alguna manera, debe conciliar con la otra mitad del país.
El Gobierno se la jugó por el camino rudo, dijo ‘vamos a romper todo. Nos victimizamos y con eso construimos una narrativa según la cual somos los buenos y ellos los malos. Estamos con el pueblo y ellos con los corruptos y las élites’. Así no logramos nada. Se está sacrificando el objetivo de pasar las reformas por sostener una pelea y una narrativa de fractura hasta el final”.
¿Qué hacer desde la coalición de gobierno para tratar de salvar las reformas?
“Los congresistas que acompañamos al Gobierno tenemos una responsabilidad política y es asumir una postura crítica en este momento, cuando aún podemos enderezar las cosas. Estamos llegando al primer año de gobierno y, si en el receso legislativo que inicia la otra semana el Gobierno decide tomarse un aire, repensarse, tener reuniones entre su gabinete ministerial, hacer reflexiones y, al mismo tiempo, apostarle a recomponer la relación con los partidos, podríamos el 20 de julio iniciar la segunda legislatura con nuevo aire todos. Ese debería ser el paso a seguir y lo responsable es no radicalizarse más y más”.
Pero recién se conoció el hundimiento de la reforma laboral Petro salió a Twitter a emprenderla contra los “dueños del capital y los medios”....
“¿Cómo es posible que se hunde la reforma laboral y sale el Presidente a trinar, de una manera tan increíblemente incendiaria? No hay lógica alguna. La reforma laboral se hunde porque no logró recoger todos los aspectos que necesitamos que se incluyan en una reforma. Ellos están tratando solamente un aspecto, que son los derechos laborales de los trabajadores formales. Está muy bien, pero hay que tener en cuenta la realidad del mercado laboral y la competitividad”.
¿Con qué acciones concretas el Gobierno podría recomponer las relaciones con el Congreso?
“Yo le sugeriría muy respetuosamente al Gobierno que con este receso tiene el momento perfecto para convocar a los partidos y sus voceros...”
¿A todos los partidos?, ¿Liberal, Conservador, La U y hasta oposición?
“A todos. Es que el Gobierno tiene que poder hablar con la oposición. Ser oposición al Gobierno no quiere decir que no se puedan sentar y no puedan hablar. Entonces, que el Gobierno se reúna con los partidos, con algunas organizaciones de la sociedad civil, con la academia, los gremios y reconstruya las reformas, concerte. Que también invite a los medios de comunicación a escuchar esas propuestas, que no lo haga a puerta cerrada. La meta no puede ser otra que tratar de acordar puntos medios en las reformas con bases programáticas de cara al país”.
Eso suena muy idealista, ¿no mediará la mermelada irremediablemente?
“Esto no puede ser un cruce de componendas a puerta cerrada. No. Las reformas se tienen que concertar con argumentos. Esa es la gran innovación que le está debiendo el Gobierno al país. El ‘gobierno del cambio’ tiene que innovar en la forma de argumentar políticamente con los partidos. No se puede ir a una reunión a puerta cerrada para repartir puestos. Eso no es un cambio”.
¿Y los partidos sí le volverán a copiar al Gobierno después de tantas ‘ninguneadas’?
“Si el Gobierno es capaz de llevar los partidos al terreno deliberativo –de forma transparente, repito–, ellos tienen que disponerse también a llegar a puntos medios. No se trata tampoco que los partidos opuestos al Presidente le quieran imponer su visión. Todos tenemos que ceder. Como dijo Antanas Mockus: todos ponen, todos ganan. Jugamos a la pirinola”.
Con las elecciones regionales tan cerca y las relaciones tan frágiles, ¿les convendrá a los partidos estar con un gobierno tan impopular?
“Yo quisiera pensar que todos tenemos motivaciones altruistas con el país. Podría pecar de ingenua, pero creo que si Petro es capaz de entablar un diálogo abierto con los partidos, que la opinión pública pueda seguir y comprender, es obligación de esos partidos estar a la altura de las circunstancias. Esto no puede ser una transacción burocrática. El diálogo sobre las reformas tiene que ser sobre las ideas y sobre los argumentos. Tenemos que ser capaces de demostrar eso ante el país.
La gente votó por un cambio y no podemos olvidarnos que hay un mandato. Hasta la gente que votó por Rodolfo Hernández también quiere un cambio, a su manera, y puede que no sea el cambio exactamente como lo quiere imponer Petro, pero también hay que escucharlos y encontrar puntos comunes.
Petro tiene que entender que esta estrategia es la correcta. Puede que sea más difícil, porque es más fácil fracturar en época preelectoral, pero tenemos que estar a la altura del momento. Hay unos congresistas que también llegaron con unas causas de cambio y con unas lógicas muy distintas a las tradicionales, y tenemos que honrar eso. No podemos renunciar”.
¿Ha tenido la oportunidad de hablar con el Presidente o con el ministro del Interior (Luis Fernando Velasco) para comentar estas propuestas?, ¿hay receptividad?
“No, no he podido tener ningún espacio con el Presidente. Lo intenté solicitar a través de la doctora Laura Sarabia y a través del partido, pero por una u otra razón siempre cancelaban. Que sirva esta entrevista para pedirle al Presidente que nos dé un espacio. Pero nosotros no estamos pidiendo nada más: dialoguemos”.
¿Siente que tanto en los verdes como en el Pacto está dándose está pela sola?
“Todos los que decidimos tomar el camino difícil –que es construir, porque dividir y fracturar es más fácil–, pues nos empezamos a sentir solos. No soy solo yo. Creo que hay más colegas conmigo en el Congreso tratando de construir un mejor país. Quizás no sean la mayoría, ni los más visibles, y eso también es ingrato, porque a la gente le gusta más la pelea. En el primer momento que uno intenta construir y unir el sacrificado es uno. Es increíble. En este país el mundo funciona al revés, entonces naturalmente uno se empieza a sentir solo.
Entonces ojalá que el Gobierno lo entienda, que el Presidente reflexione, que baje un poquito la cabeza y que abandone la soberbia. Y que los partidos también entiendan que tienen que concertar con el Presidente y no puede ser con burocracia. Ojalá seamos capaces de recomponer y que en estos tres años demostremos que sí podemos unirnos para el cambio”.
¿Qué siente al ser tachada por el sector más radical del petrismo como uribista?
“Los petristas siempre han sido muy duros conmigo. No es de ahora, puede que ahora se note más. Pero realmente cuando Petro fue alcalde fui crítica. Muchos petristas me cogieron en la mala desde esa época, pero ellos no son mis electores, no votaron por mí. Mi electorado es de centro, de la Alianza Verde”.
¿Por qué apoyó a Petro entonces sabiendo que podía enfrentarse a su jauría?
“El candidato del Verde era Sergio Fajardo y cuando decidí irme a la campaña Petro muchos de mis electores lo criticaron. Mucha gente de mi partido también lo criticó. Pero le aposté a Petro porque sentí que había que tomar partido muy rápidamente. Con Rodolfo hubiésemos tenido aún más dificultades y lo creo.
Los petristas, ahora que vuelvo a ser crítica y aun habiendo votado por él, no me la perdonan. Pero trato de mantener lo que más pueda la objetividad, sabiendo que no todas las veces uno lo logra. Los petristas me van a seguir insultando cada que pueden, tratando de reducirme por cosas que no tienen nada que ver con mi trabajo. Pero esos son gajes del oficio y no refleja la gente que lo apoya a uno. Seguiré haciendo mi trabajo”.