Al presidente Gustavo Petro le han contabilizado, en un año de gobierno, al menos 84 incumplimientos con eventos de su agenda pública a los que se había comprometido a asistir. El mandatario respondió cuáles son las razones que lo han llevado a cancelar o llegar tarde a las citas programadas.
“No hay nada grave”, dijo el presidente cuando la revista Cambio le preguntó por sus incumplimientos y añadió: “Al principio era pura (in)experiencia de mi equipo porque se volvían como una maquinita. Eso me ha pasado muchas veces: cuando extraños hacen mi agenda y no yo, es muy difícil”.
En el Congreso, incluso, cursa una proposición que busca someter al jefe de Estado a exámenes médicos para conocer si padece alguna incapacidad física o mental que le impida realizar sus labores.
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La vicepresidenta Francia Márquez, empresarios, diplomáticos, magistrados de las altas cortes y hasta presidentes de la comunidad internacional han padecido los retrasos o incumplimientos del mandatario colombiano. De acuerdo con Petro, gran parte del problema ocurre porque su equipo no saca espacio para su bienestar personal.
“Por ejemplo, cuando voy a las giras internacionales, los equipos internacionales empiezan a organizar la agenda como si yo no durmiera. Buscan exprimir al máximo y es entendible porque es usar al máximo la oportunidad que no se repite”, añadió Petro.
Aunque el presidente no tiene por qué dar explicaciones –la ley no se lo exige– sobre sus incumplimientos de agenda, sus rivales políticos han aprovechado para sembrar la posibilidad de que existe algo más allá de la descordinación entre el equipo de la Casa de Nariño y el presidente.