“Durante un control de rutina en la zona de carga del aeropuerto, los uniformados identificaron irregularidades en las imágenes del escáner de las máquinas, lo que motivó una inspección más detallada. Con la ayuda de un canino antinarcóticos, se detectó la presencia de estupefacientes, lo que llevó a los uniformados a perforar las máquinas, encontrando en su interior una sustancia pulverulenta blanca”, informó este viernes esa entidad.
La sustancia estaba oculta dentro de las barras metálicas que le daban soporte a los aparatos, y constaba de 37 envoltorios de papel adhesivo rellenos. Luego fue sometida la Prueba de Identificación Preliminar Homologada (P.I.P.H.), confirmando que se trataba de 10 kilos de cocaína.
Según el coronel Héctor Toro Zapata, comandante de la Compañía Antinarcóticos de Control Aeroportuario de Bogotá, con la interceptación de esa encomienda se logró impedir la distribución de por lo menos 25.000 dosis de cocaína en las calles de Estados Unidos, que para los traficantes tenían un valor de $330.000 dólares.