Los primeros días de Gustavo Petro en la Presidencia han estado marcados por anuncios de lo que será el gobierno del “cambio”. Sin embargo, el mandatario tiene una fecha límite que él mismo trazó para empezar a ver esas transformaciones: los primeros 100 días de su administración.
Los más recientes avisos llegaron el martes cuando Petro confirmó que la reforma pensional contempla pasar parte de la cotizaciones de los fondos privados a Colpensiones, dijo que el Departamento de Prosperidad Social (DPS) no se convertirá en el Ministerio de la Igualdad que le prometió a la vicepresidenta Francia Márquez y solicitó trámite de urgencia la ley de orden público.
El presidente también detalló que, a su juicio, se deben buscar conversaciones con el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua para que regrese a instancias internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA).
Es más, otra de las noticias que causó revuelo ese día fue la notificación de que la Venezuela de Nicolás Maduro con la que el restableció relaciones diplomáticas –otro régimen señalado por violaciones a los Derechos Humanos como el de Ortega– participará como garante en los diálogos de paz con el ELN.
Las cuestiones que involucran a esa guerrilla entran a la lista de componentes de este cóctel de anuncios que han suscitado expectativa en la opinión pública. Ya la Casa de Nariño tiene acercamientos con los elenos y esa mesa estaría por instalarse, con sillas para Cuba, la Venezuela de Maduro, Chile y España como garantes internacionales.
La “paz total” que aspira también tiene una línea de negociaciones con otros grupos armados como las bandas criminales y las organizaciones narcotraficantes, sobre las que ha apuntado que la lucha contra las drogas que empezó Estados Unidos “ha fracasado”.
Por eso, Petro habla de regularizar algunas sustancias ilícitas, como las derivadas de la planta de la marihuana, para explorar mercados como el del cannabis.
El mandatario promete aplicar varias reformas, de las que solo ha presentado ante el Congreso la tributaria, la reforma política y la iniciativa para la Ley de Orden Público (con mensaje de urgencia) que dará el sustento jurídico a las múltiples conversaciones que busca tener con los hombres en armas.
Las reformas agraria, a la salud, la pensional y laboral están en su catálogo de pendientes, así como el proyecto para crear el Ministerio de la Igualdad que lideraría la vicepresidenta y aglutinaría todos los componentes sociales del Gobierno.
La expectativa sobre las promesas que ha hecho el presidente es evidente y prueba de ello es que se han presentado incontables invasiones de tierras por parte de grupos de indígenas, campesinos y comunidades afro que reclaman la democratización de la tierra que él auguró en campaña.
Los anuncios del gobierno son una suerte de promesas que parte del país espera ver materializadas con prontitud. El tiempo y las propuestas de cambio son las varas de medición que el mismo Gustavo Petro se trazó, ¿algunas estarán materializadas para sus primeros 100 días en la Presidencia?