A 15 kilómetros de Ocaña, en la vía que conduce al municipio de San Calixto, guerrilleros del Eln y el Epl degollaron a un campesino y su cuerpo lo dejaron en la vía destapada. Según el relato de la Policía y de la Defensoría del Pueblo, el cadáver fue puesto allí con una intención: llamar la obvia respuesta de la Policía ante las denuncias del hecho.
Fue así como una patrulla del Grupo de Operaciones Especiales arribó a la zona, y en ese momento los subversivos dispararon sus fusiles contra los uniformados y posteriormente incineraron la camioneta. Murieron dos policías y tres resultaron heridos, en este ataque cometido por una alianza entre el Eln y el Epl, según el general Rodolfo Palomino, director de la Policía Nacional. El máximo responsable: alias “Megateo”, jefe del reducto del Epl.
Al llegar a la zona, la Defensoría pudo recolectar varios testimonios que le describieron la magnitud de los sucedido: “la intensidad y crueldad de la emboscada hizo que uno de los policías muriera calcinado en la patrulla, mientras uno de sus compañeros era rematado y la víctima usada como señuelo recibía también disparos pese a encontrarse sin vida”.
Los policías asesinados fueron el intendente Alexánder Lobo Rodríguez de El Zulia (Norte de Santander), con 20 años en la Policía. El otro fue el patrullero Andrés Enrique Rayo Forero, de Bogotá, con 10 años de pertenecer a la institución .