Francisco Farfán es el magistrado de moda en Colombia. Desde hace algunos largos días su nombre revolotea entre tintas de titulares impresos e informes especiales. Lo que empezó con la filtración de un breve audio entre dos miembros de la familia Gnecco, el clan político más poderoso del departamento del Cesar, se ha convertido en un caso de interés nacional, debido a la importancia de sus protagonistas y las instituciones que toca.
El hecho más reciente de esta enredada historia es que la Corte Suprema de Justicia aceptó el impedimento presentado por Farfán y decidió apartarlo del caso. ¿Pero, cómo se llegó a este laberinto judicial y mediático que tiene al país dudando de la seriedad de una de las altas cortes?
La historia explotó el pasado 18 de octubre, cuando Noticias Caracol reveló el contenido de una conversación telefónica en la que la cacica política Cielo Gnecco le dice a su sobrino, José Alfredo Gnecco, que, supuestamente, el magistrado Farfán le había advertido que su línea telefónica estaba siendo intervenida, en medio de una investigación por posible corrupción al elector en la campaña electoral de 2018, donde terminó elegido para su tercer periodo en el Congreso.
La orden de la interceptación había sido dada por el mismo Farfán el 19 de mayo de 2019 y cobijaba ocho líneas telefónicas más, incluyendo las de cinco miembros del clan Gnecco.
Ante la gravedad de los señalamientos y las publicaciones, Farfán se presentó de forma voluntaria ante el presidente de la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, Wadith Manzur, para pedir que se adelante una investigación, lo que quedó bautizado como “el momento de la autodenuncia”.
Luego ocurrió otro llamativo momento, cuando el propio presidente de la CSJ, Fernando Castillo, y el presidente de la Sala de Casación Penal, Hugo Quintero, también visitaron a Manzur para pedir celeridad en la investigación contra Farfán.
Más curioso, aún, es que después de todos estos llamados públicos, aún no se conozca ningún acto oficial de la Comisión de Acusación que confirme la apertura oficial de una investigación en contra del magistrado Farfán.
Así se lo contó a EL COLOMBIANO, un miembro de la misma Comisión y otro magistrado de una Alta Corte. “Está asignado al doctor (Juan Carlos) Wills. Pero, desconozco las razones por la cuales no se conoce el acto”, señaló el congresista consultado, quien, al igual que el magistrado, prefirió guardar el anonimato al no tener responsabilidad sobre el tema.
El proceso
Para entender el lío de Farfán hay que dejar claro, primero, que los jueces naturales de las acciones de los magistrados de la Corte Suprema Justicia, CSJ, son los miembros de la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes. Luego el caso se pasa ante el Senado y es allí donde se toma la decisión de si se va a juicio o no. Un buen ejemplo para esto es lo ocurrido hace algunos años con el denominado Cartel de la Toga, por el que fueron condenados los exmagistrados Jorge Pretelt Chaljub y Francisco Javier Ricaurte.
Para completar la cadena de sorpresas del caso, al día siguiente se hizo pública por parte de Farfán una investigación contra los representantes Carlos Alberto Cuenca y José Alejandro Giraldo, miembros de la Comisión de Acusación. Lo que políticamente hablando se ve muy extraño. Pero, si se analiza desde la realidad, es muy común que los miembros de la Comisión tengan procesos abiertos o indagaciones pendientes en la Corte. Lo que, cómo ocurrió esta vez, los obliga a declararse impedidos por haber una vinculación directa.
A mitad de esta semana, el magistrado Farfán pidió una licencia no remunerada para defenderse de las acusaciones. Y se declaró impedido para seguir investigando a los congresistas de la Comisión.
En medio de todo el lío, sin embargo, surge el interrogante de por qué Farfán se declaró impedido. EL COLOMBIANO intentó hablar con el presidente de la Comisión, el representante Manzur, sobre el caso pero no obtuvo respuesta.