El video de un ataque machista a la precandidata a la Alcaldía de Cali, Catalina Ortiz, terminó siendo un montaje planeado por su publicista para darla a conocer ante el bajo reconocimiento entre los electores.
Y es que cuando Ortiz se sentó con su equipo de asesores para trazar la campaña para las elecciones regionales se dio cuenta de que tenía un factor que jugaba en su contra: el nombre de sus posibles contendores tenía más recordación ante los caleños
Ella es abogada y tiene un posgrado en administración pública en Harvard. Su carrera la hizo en la Alianza Verde, fue gerente de Innpulsa –la misma entidad que dirigió el alcalde de Medellín, Daniel Quintero– llegó al Congreso para el periodo que comenzó en 2018 y en 2022 decidió no buscar la reelección en su curul para aspirar la Alcaldía de la capital vallecaucana.
Su trabajo lo conocían bien los verdes, mas no los votantes de centro de esa ciudad, un contexto diferente al de contrincantes como el concejal y segundo de la contienda de 2019, Roberto Ortiz; el empresario Alejandro Eder, quien también repite su aspiración; o la exsecretaria de Salud, Diana Rojas. De ese desespero publicitario habría salido la fallida estrategia publicitaria.
Ortiz es ahora la protagonista de un escándalo en el que pasó de ser la víctima convertirse en una posible victimaria que habría trivializado las denuncias de violencia contra la mujer. La apuesta le funcionó, pero con un resultado inesperado: su apellido suena por una mentira.
El fin de semana se viralizó el video en el que un hombre la insultaba y le tiraba un vaso de agua mientras hacía volanteo en un semáforo para presentar su precandidatura. Este jueves, cinco días después del aparente suceso, ella misma aceptó que el clip de 18 segundos era un montaje planeado por su asesora de publicidad.
La campaña de Catalina
Ortiz estuvo contactando a varios estrategas de comunicación política de Cali, y a otros con un perfil más nacional, desde finales del año anterior para trazar la candidatura. Entre llamadas y reuniones se quedó con la asesoría de Isa la Negra Vikinga, una publicista que no da su nombre real en ninguna red social y que participó en las juventudes de la Ola Verde.
Ella reconoció haber sido la artífice del video. Contactó a un amigo suyo que es actor y planteó toda una escena de “teatro al oprimido” que tiene a su clienta a punto de renunciar a la candidatura. “Que bochinchezote. Las redes son una locura. Sí hemos sido víctimas de agresiones (...) Me dio mucha piedra y decidí hacer un performance de eso”, respondió La Negra Vikinga ante la polémica de su idea.
La estratega que antes de 2018 trabajó con el ahora representante a la Cámara, Duvalier Sánchez, y luego asesoró a la diputada del Valle, Griselda Janeth Restrepo, asegura que la precandidata no conocía del “experimento social” que estaba haciendo. “Cuando menos pensé Cata ya estaba poniendo la denuncia, estaba totalmente sana de todo esto”, agregó “Vikinga”.
EL COLOMBIANO intentó contactar a la publicista por redes y a través de la agencia Mulatos en la que trabaja, pero no recibió respuesta. Ortiz, por su parte, pidió perdón aseverando que “nunca fui informada, ni pagué por esto, ni tuve conocimiento de que no fuera real hasta ahora que surge un video”. Está en el ojo del huracán y no descarta renunciar a su precandidatura por la pérdida de credibilidad ante el electorado.
Angie Kathrine González González, coordinadora de la especialización en Marketing Político de la Universidad Externado, explica que “el error número uno fue hacer una parodia de un tema tan serio y el segundo fue la respuesta. Cuando pasa algo así, lo mejor es aceptar el error en primera persona, decir que te equivocaste y qué harás para que este tipo de cosas no se vayan a reproducir”.
La violencia es real
Cerca de 2 millones de mujeres y niñas están en algún nivel de riesgo de sufrir violencia de género en Colombia. Esa cifra la da ONU Mujeres y hace parte de un difícil panorama para ellas que tiene un capítulo en la política, escenario en el que funcionarias públicas como la representante, Jennifer Pedraza, o la excandidata a la Vicepresidenta, Ángela María Robledo, han denunciado ser víctimas de hostigamientos solo por ser mujeres en con aspiraciones electorales.
Maria Camila Correa Flórez, profesora de Derecho Penal de la Universidad del Rosario, advierte que en los casos de violencia contra la mujer “las denuncias falsas son mínimas y utilizar situaciones que no son reales de violencias basadas en género repercute sobre las víctimas porque alimentan un prejuicio falso de que ‘las mujeres mienten’”.
De cuenta de la dramatización, a Ortiz le caen críticas desde las base de su partido. La senadora Angélica Lozano llamó “mil veces estúpida” a la publicista que creó la dramatización; la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, aseguró que esa estrategia es una “falta de respeto y de criterio, y exceso de banalidad”.
La precandidata alega demencia sosteniendo que “no conocía que lo acontecido fuera una puesta en escena”. En el pasado expresidente, Juan Manuel Santos, usó la frase “me acabo de enterar” cuando se conoció la financiación de Odebrecht a su campaña y el exmandatario, Ernesto Samper, dijo que los dineros del narcotráfico llegaron a su campaña “a sus espaldas”, mostrando patrones de otros que se apartaron del escándalo del que ellos mismos eran el epicentro.
El equipo de Ortiz puso a la excongresista a protagonizar un relato de víctima difícil de sostener, ahora la pregunta es: ¿se mantendrá su aspiración por la Alcaldía?