Este perfil de Carlos Gaviria Díaz fue publicado el 20 de abril de 2006, en medio de la campaña política por la presidencia de la República, en la que participó el connotado líder de la izquierda con el aval del Polo Democrático Alternativo.
El exmagistrado logró reunir en torno a su figura a amplios sectores de izquierda y otras expresiones políticas y sociales.
Hace cuatro años, casi por esta misma época, el recién elegido senador Carlos Gaviria Díaz decía, al responder sobre la posibilidad de ejercer en el futuro un cargo en el Ejecutivo, que su mayor deseo, una vez terminara su período en el Congreso, era retirarse a sus cuarteles de invierno porque no quería “tener más participación en las responsabilidades públicas”.
Su decisión resultaba obvia y coherente porque después de pasar por la academia, la rama judicial y el Legislativo, nada mejor para un hombre que ama y valora profundamente su intimidad, retirarse a disfrutar de su familia y sus pasiones: la música, la literatura y la pintura.
Pero el destino, a veces, también define caminos a intelectuales de gran peso que no parecen dispuestos a dejar nada al azar. Fue el caso de Gaviria, quien logró una suerte de imposible histórico: reunir en torno a su figura a distintas vertientes de la izquierda.
Detrás de esta situación, líderes de izquierda, socialdemócratas y otras expresiones políticas y sociales lograron otro imposible, convencer a un hombre de 69 años, de que aún lo esperaba la más compleja de sus metas, la de anotarse a la carrera por la
Presidencia de la República.
La trayectoria
Carlos Gaviria Díaz nació en Sopetrán, Antioquia, el 8 de mayo de 1937. Desde sus primeros años, su madre, una maestra de escuela, le inculcó el amor por los libros. Hoy en sus bibliotecas reposan cerca de 5.000 textos, con títulos diversos en filosofía, historia y literatura, entre otros temas.
Obtuvo el título de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Antioquia, de la que fue profesor durante 30 años; también fue decano de la Facultad de Derecho, vicerrector académico y rector encargado.
Entre 1970 y 1971, Carlos Gaviria realizó estudios de posgrado en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard. Allí tuvo oportunidad de seguir los seminariosde teoría política con Carl Friedrich, de Derecho Constitucional, con Paul Freund, y de jurisprudencia con Lon L.Fuller.
Entre 1993 y 2001, se desempeñó como magistrado de la Corte Constitucional, de la cual fue presidente en 1996 y desde donde se dio a conocer en la vida política colombiana.
Fue elegido en 2002 senador de la República, por el movimiento Frente Social y Político, con la quinta votación más alta. Entre sus publicaciones más destacadas se encuentran los libros “Sentencias, herejías constitucionales” y “Temas de Introducción al Derecho”, además de múltiples artículos especializados. Lee, habla y comprende el inglés, francés y alemán.
El anticandidato
Pocos veían al profesor y magistrado Carlos Gaviria en el mundo político. Tampoco él. Cuando fue presentado como candidato al Senado, en 2002, siempre se definía a sí mismo como el “anticandidato”. Su campaña la realizó en tres semanas y media y aún así 116.067 colombianos, le dieron la quinta votación en el país. Gaviria sostuvo, entonces, que esa votación era una muestra de confianza de un electorado que veía en él a una persona “auténtica” y “honesta”.
Este abogado tiene una gran debilidad en el manejo político porque, como lo dice su esposa María Cristina Gómez, “no es capaz de venderse como producto”. Eso lo acepta él, cuando a la pregunta de por qué debe ser el elegido, siempre responde, un poco molesto, que ha evitado hasta la saciedad hablar bien de sí mismo. “Me ha parecido impúdico en los políticos y lo he evitado hasta la saciedad”.
En la actual contienda, Gaviria enfrenta su dilema de hacerse visible con su hoja de vida, considerada por muchos como “impecable”, aunque sus contradictores descalifiquen sus posiciones “liberales radicales”. Él, en cambio, no tiene problema en reconocerse como tal: “Sí, liberal radical. Soy de raíz comprometido con la defensa de las libertades públicas y la defensa de los derechos humanos: en ese sentido soy liberal radical”.
La argumentación
El ex magistrado de la Corte Constitucional ha generado polémica por sus posiciones frente a temas como la despenalización de la dosis mínima de droga, del aborto en determinados casos o de la eutanasia, recopiladas en las sentencias que defendió cuando perteneció a esa corporación.
En el Congreso de la República fue el autor de la iniciativa para acusar ante la Comisión de Acusación de la Cámara al presidente Álvaro Uribe por el nombramiento de un funcionario que estaba inhabilitado para ejercer el cargo en una entidad descentralizada.
La vehemencia con que defendió esa y todas las tesis tiene, a juicio del senador Jorge Robledo, una explicación: “Carlos es una persona que oye con atención a la gente y es respetuoso de los planteamientos. Pero cuando llega a un convencimiento lo defiende a toda prueba y no se deja manosear, aún a costa de ser impopular”.
Para María Cristina Gómez, esposa de Gaviria, el carácter firme del candidato es mal interpretado. “No es terquedad. Diría que Carlos es un individuo coherente y fiel a sus principios. No es obstinado”. Reconoce, sin embargo, que algunas veces el tono del “por favor” que usa el hombre, con el que comparte su vida desde hace 40 años, “cala hondo” cuando expresa su desacuerdo con alguna situación.
Por eso su hija Ximena Gaviria sabe que cuando su padre le dice “hazle caso a tu conciencia y si no a mí”, hay implícito allí un sentido de la libertad pero con autoridad.