La votación en primer debate del proyecto sobre el presupuesto de Medellín para 2023 no se hizo este lunes 28 de noviembre, pese a que fue citada en el Concejo, pues persiste la determinación de algunos concejales de no darle trámite porque podrían incurrir en una sanción disciplinaria, en vista de que la Alcaldía de Medellín presentó la iniciativa sin cumplir al 100% las determinaciones del manual interno de la corporación.
La historia, ya muy contada, comenzó el pasado 10 de octubre, día límite para que la administración radicara el proyecto en el Concejo, y debía hacerlo bajo algunas condiciones normativas. La primera presunta falla es que lo enviaron por correo electrónico, cuando debió ser presencial (el 11 de octubre lo radicaron en persona), y que, al parecer, enviaron dos correos ese mismo día, con unos 10 minutos de diferencia, en uno de los cuales un documento no tenía la firma del alcalde Daniel Quintero.
Pues ante esta situación, alertada en principio por la concejala Leticia Orrego, las mismas abogadas del Concejo emitieron concepto jurídico, según el cual no haber presentado el proyecto de la forma correcta les quitaba la competencia a los concejales para darle trámite, con lo cual el presupuesto para 2023 debería fijarlo el alcalde, a través de un decreto, por el mismo valor del de 2022.
Los recursos restantes tendrían que llevarse por medio de proyectos a la corporación para su aprobación el año entrante. Es decir, la plata igual entraría al presupuesto, pero no tendrían la posibilidad de estudiar los montos que la Alcaldía propone en el proyecto para las distintas dependencias.
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Este lunes se vivió una nueva escena de la película. Al primer debate estaban citados los 14 concejales que integran las comisiones primera y segunda, siete por cada una, quienes debían deliberar y, posteriormente, votar el proyecto. Pero ese temor a cometer una falta que podría ser luego demandada incluso por un ciudadano hizo que se abstuvieran de asistir varios de ellos, lo que llevó a que solo hubiera cuórum para deliberar, pero no para decidir, es decir, no pudieron votar.