A veces, el camino profesional de una mujer está atravesado por la desconfianzas o los prejuicios. Los cargos directivos de las grandes empresas siguen siendo esquivos para las mujeres e, incluso, muchas de ellas ni quiera consiguen empleo.
En Medellín el panorama no es más amable. La tasa de desempleo de las mujeres en la ciudad llegó a 11,9% en 2018, por encima de la de los hombres, que fue de 8,4% de acuerdo con el DANE. Esto quiere decir que, de un año a otro, aumentó en 6.000 la cifra de mujeres desocupadas.
Estos datos los recoge el último informe de Medellín Cómo Vamos -MCM-, el cual también arroja otros datos relacionados con las aún marcadas brechas de género en el campo laboral: mientras 7 de cada 10 hombres que buscaban empleo el año pasado lo encontraron, en las mujeres esa relación fue de 5 de cada 10.
¿Y cuántas de aquellas que consiguen emplearse escalan hasta la gerencia de las empresas? En la ciudad ni siquiera es claro, por la ausencia de estudios, cuántas mujeres ocupan cargos directivos. ¿Por qué sigue siendo tan difícil?.
Violencia que empaña el ascenso
No es sencillo contemplar el ascenso profesional y laboral en entornos en los que las mujeres aún tienen miedo. De acuerdo con el informe de MCM, en 2018, el 60 % de las mujeres se sintieron menos seguras que los hombres caminando solas por la noche en la ciudad. Y la inseguridad es, quizás, con motivos: el año pasado fueron asesinadas 41 mujeres, es decir, 3.1 casos por cada 100 mil mujeres. A esto se suma que las mujeres agrupan el 87.4% de los casos de violencia sexual en la ciudad.
El techo de cristal
Los estereotipos de género son como una suerte de techo, una superficie que está ahí, que impide a las mujeres derribarla o ascender y que es difícil de detectar.
Dora Cecilia Saldarriaga, coordinadora del Observatorio de Género de la Universidad Autónoma Latinoamericana, dice que esta teoría, la de los “techos de cristal”, es una aproximación a las razones por las que, si las mujeres cuentan con la formación profesional y están altamente cualificadas, difícilmente acceden a cargos directivos.
“La única explicación para esta brecha es un asunto solamente atribuible a los estereotipos y a la discriminaciónn”, dice Saldarriaga, “esas ideas que están ahí de que no son capaces, ese estereotipo de debilidad”.
Y el acceso no es solo limitado también en las empresas, sino en escenarios de participación política. Por ejemplo, solo el 23 % de las curules del Concejo de Medellín (entre 2016y 2019) son ocupadas por mujeres. Esto se traduce en 5 de 21 curules.
Juliet Gómez Osorio, directora de la Corporación Colectiva Justicia, dice que los estándares internacionales del derecho al trabajo también contemplan la obligación que tiene el Estado de promover la empleabilidad en sectores no tradicionales para las mujeres (como el de la construcción). Sin embargo, explica Gómez, esta no es una obligación que el Estado colombiano haya garantizado.
Aún no lo hemos medido
Las estadísticas de cuántas mujeres lideran las empresas en la ciudad aún no son claras. Valeria Molina Gómez, secretaria de las Mujeres de Medellín, indicó que brechas de género en el ámbito laboral aún son tan amplias que necesitan que la empresa privada se sume en el proceso.
En ese sentido, la Administración Municipal pondrá en marcha este mes el Pacto por la Equidad, que busca vincular al sector privado en el trabajo por disminuir estas desigualdades. Lo primero que propone el proyecto es que cada compañía se mida a través del Ránking Par, un estudio diagnóstico que se aplicará por primera vez en Medellín de manera gratuita. Tiene como fin evaluar la equidad de género al interior de las empresas privadas de la ciudad y es realizado por la consultora Aequales y la Universidad Eafit.
La convocatoria para que las empresas registren la información a través de un formulario en línea cierra en mayo y con la información recopilada, la Universidad Eafit entregará el balance final.
“La empresa es indispensable en esta discusión (...) Los Head Hunters (empleadores) tienen que hacer una transformación grande en la manera en la que ven a las mujeres para los cargos directivos”.
Esta base de datos permitirá, de acuerdo con Gómez, trabajar en proyectos conjuntos con las empresas participantes.
La docente Saldarriaga añade que las mujeres sí están ocupando cargos altos, pero algunas veces son puestos de subdirección con salarios más bajos que sus pares masculinos.
Pero el primer paso para atacar el problema es medirlo. Y mientras no haya un compromiso del sector privado, las mujeres seguirán al mando de cargos de salarios bajos, aún en la penumbra. En donde, a pesar de escribir los informes, de liderar las investigaciones, son otros los que terminan por llevarse el crédito.