Cada año los conductores de Medellín pasan 138 horas metidos en un taco, lo que ubica a la capital antioqueña como la séptima ciudad de Latinoamérica con el peor tráfico, y la número 25 entre 220 ciudades del mundo, según el Informe Global de Tráfico 2018, elaborado por la consultora estadounidense de transporte, Inrix.
Esa cantidad de horas corresponde a tres semanas laborales de un trabajador promedio colombiano, una cifra que —al menos en en el país— solo es superada por Bogotá, donde los habitantes pierden 272 horas al año en los trancones (5,6 semanas laborales). Con esas cifras, la capital del país se ubicó como la de peor tráfico en toda América Latina, y la tercera en el mundo, solo superada por Moscú (Rusia) y Estambul (Turquía). El top 5 lo cierran Ciudad de México y Sao Paulo.
Los autores del estudio consideraron que el predominio latino en el ranking (ver gráfico) no sorprende, pues las ciudades de este lado del mundo tienen “tasas vertiginosas de urbanización, altos niveles de asentamientos informales, topografías implacables y volatilidad financiera”.
No obstante, el estudio destaca avances como la implementación de los metrocables en Medellín, pues “proporciona acceso clave para las comunidades de las laderas”.
Fernando Rey, ingeniero civil experto en sistemas férreos y exgerente de Transmilenio, consideró que el crecimiento de la población en Bogotá y Medellín excede, por mucho, el de la infraestructura.
“Cuando eso pasa, las autoridades están en la obligación de buscar alternativas para que no haya demoras en los desplazamientos. Pero en Colombia nos cogió la noche para eso”, dijo Rey.
Aclaró que, en el caso de Bogotá, aún no hay una columna vertebral para el sistema. “Nos dejamos convencer de que el sistema de buses era suficiente y ya está colapsado. Hoy por hoy, en Colombia, la única ciudad que ha logrado tener un sistema de transporte integrado es, precisamente, Medellín”, indicó.
Radiografía local
De acuerdo con el informe de Inrix, dentro de las vías de Medellín, en horas pico, un conductor se demora seis minutos para recorrer una milla (1,6 kilómetros). Y en el centro de la ciudad, en esas mismas horas, el viajero solo puede aspirar a alcanzar una velocidad máxima de 16 kilómetros por hora (km/h).
Esos datos no distan mucho de lo revelado por la Encuesta Origen Destino 2017, el mayor estudio de movilidad local, que realiza cada cinco años el Área Metropolitana.
La encuesta dice que en el Aburrá se realizan diariamente 6,13 millones de viajes que demoran, en promedio, 36 minutos —11 minutos más de lo que tardaba el mismo desplazamiento hace 12 años—.
Esa encuesta reveló que, entre 2005 y 2017, el número de motos creció 207 %, y el de carros, 46 %.
En promedio, según el Área Metropolitana, cada día entran 231 motos y 155 vehículos nuevos a las vías.
“Hace 50 años no se imaginaron ese boom de vehículos y por eso la planeación en vías no se anticipó al problema”, explicó Gustavo Cabrera, experto en Movilidad y docente de Salud Pública de la Universidad de Antioquia.
Además de las implicaciones que el trancón trae para la economía, el exceso de tiempo en los tacos también deteriora la salud de los ciudadanos y contribuye al deterioro de la calidad del aire.
Cabrera indicó que los carros que están continuamente parando y acelerando —como ocurre en un taco— consumen más combustibles y emiten más material particulado.
A eso se suma que el conductor llega agotado a su sitio de trabajo, con estrés y baja productividad. “No es lo mismo cuando alguien da una corta caminada y llega a trabajar, que cuando viene de pelear por el espacio con otros conductores”, apuntó.
Las soluciones
Carlos Cadena, coordinador académico del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales (Urbam) de la universidad Eafit, aseguró que en Medellín los ciclistas circulan a velocidades de entre 10 y 20 km/h en terrenos planos; o incluso hasta 25 km/h en bicicletas eléctricas.
“Un ciclista se está moviendo entonces a la misma velocidad de un carro en horas pico. Eso quiere decir que ampliar vías e invertir en mayores espacios para el carro y la moto no es la solución para el problema”, dijo.
Cabrera coincidió con que hay que proponer alternativas de movilidad, incluyendo el transporte público, pero además sugirió buscar opciones para bajar a la gente del carro.
“Hoy para alguien de clase media alta es más barato pagar todo lo que trae un carro. En las grandes ciudades se han implementado cobros por congestión, horarios escalonados para el transporte público y mayor pico y placa para resolver el problema”, agregó.
El secretario de Movilidad de Medellín, Humberto Iglesias, manifestó que la ciudad trabaja en la implementación de un sistema de semaforización inteligente, ciclorrutas, broches viales (pequeñas obras de conexión) y un sistema de transporte público limpio y eficiente para reducir los tacos .