Hay luto en los medios de la subregión del Magdalena Medio tras conocerse el asesinado del locutor radial Steven Andrés Fajardo, afiliado a la emisora Triunfadora Stereo, del municipio de Puerto Triunfo.
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El locutor de 39 años fue ultimado por desconocidos. Gremio de periodistas del Magdalena Medio rechazaron el hecho y lamentaron la pérdida del reconocido comunicador.
Hay luto en los medios de la subregión del Magdalena Medio tras conocerse el asesinado del locutor radial Steven Andrés Fajardo, afiliado a la emisora Triunfadora Stereo, del municipio de Puerto Triunfo.
Según trascendió, Fajardo fue asesinado en la tarde del jueves 21 de noviembre en el corregimiento de Doradal, del mismo muncipio, cuando pasaba al frente de una tienda de cadena del casco urbano del corregimiento.
Fajardo fue interceptado por pistoleros que detonaron sus armas contra él, arrebatándole la vida en el sitio. Actualmente, las autoridades de Puerto Triunfo adelantan la investigación del asesinato, toda vez que recientemente no se conocían amenazas en su contra, aun así ha trascendido que el hombre de 39 años ya habría sido víctima de un intento de homicidio hace seis años.
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Steven Andrés era un reconocido comunicador muy apreciado por su carisma y compromiso con la comunidad, dejando una huella imborrable en el ámbito radial de la región. Steven era hijo del señor José Vicente Fajardo, uno de los directores de emisoras radiales más reconocidos de la región del Magdalena Medio, toda vez que fue el fundador de La Triunfadora, la Cheverísima de Puerto Nare y la emisora Campeona de Pensilvania, entre otras. Steven deja un hijo de 13 años y a su esposa.
Con la muerte de Steven ya son tres los homicidios registrados en Puerto Triunfo.
Comunicadores y periodistas de la subregión han mostrado su pesar por el asesinato de Fajardo, que debería ser calificado como un atentado contra la libertad de prensa y como una muestra más de los riesgos de ejercer el oficio de la comunicación en zonas de orden público complejo. Zonas donde parece ser que los violentos dictan que se puede decir y que no.