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Las chivas se extinguen en los pueblos de Antioquia: desapareció la mitad en solo 10 años

Duras regulaciones y hasta la deforestación tienen estos vehículos en fase crítica. Su circulación es crucial para cientos de veredas.

  • Por cuenta del invierno de los dos últimos años, la importancia de las chivas cobró vigencia en muchas veredas apartadas. No obstante, su situación no mejoró: mantenimiento y costos para operar se incrementaron. FOTO manuel saldarriaga
    Por cuenta del invierno de los dos últimos años, la importancia de las chivas cobró vigencia en muchas veredas apartadas. No obstante, su situación no mejoró: mantenimiento y costos para operar se incrementaron. FOTO manuel saldarriaga
  • En Guarne hay 25 chivas que compiten con taxis y buses. Foto: Manuel Saldarriaga.
    En Guarne hay 25 chivas que compiten con taxis y buses. Foto: Manuel Saldarriaga.
20 de mayo de 2023
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El fin de las chivas será silencioso y progresivo, como la muerte de los viejos que se aferran a la vida. No habrá grandes movilizaciones en rechazo, ni plazos perentorios, ni una razón exclusiva para su fin. Sucederá por inercia por el peso de muchos factores. Luis Eduardo Mejía no llega a los 40 años de edad y lleva casi la mitad de su vida manejando chivas. Su escalera se llama El Halcón, un Ford modelo 60 que integra la flota de seis chivas que desde el caso urbano de Guarne se reparten el recorrido por las zonas rurales de este y los municipios vecinos.

Una de las rutas que cubre Luis Eduardo conecta a Guarne con el municipio de San Vicente Ferrer, una carretera cuyo paisaje comienza bellas fincas a lado y lado y gradualmente termina transitando por una carretera destapada que en invierno se hace imposible y por unos parajes más o menos desolados.

Guarne es uno de los pocos municipios, no solo en Antioquia sino en el país, donde el gremio de las chivas todavía es más o menos viable. Más o menos porque el número de vehículos se mantiene estable desde hace años (31) y todavía es un medio ampliamente utilizado a pesar de la llegada de buses, taxis y los Daihatsu, el infaltable servicio pirata.

Pero de todos modos no son buenos tiempos. Luis Eduardo lamenta que a pesar de llevar casi dos décadas sentado al frente de estos carros ni siquiera ha logrado tener su casa propia. Los días en que las chivas iban y venían abarrotadas de carga, animales y pasajeros apenas le tocaron de coletazo. Lo que tocó de lleno fueron regulaciones asfixiantes del Gobierno, el mantenimiento impagable, el deterioro en la productividad del campo y la competencia desleal.

Una chiva tenía, por lo general, conductor, ayudante y fogonero. Ahora a Luis Eduardo solo lo acompaña su hijo, un muchacho con cara risueña encargado de trastear uno que otro bulto, cobrar el pasaje y entregar encomiendas. Y aun así, a veces se ve a gatas para que haya ganancia después de un día de tres o cuatro viajes.

En Guarne hay 25 chivas que compiten con taxis y buses. Foto: Manuel Saldarriaga.
En Guarne hay 25 chivas que compiten con taxis y buses. Foto: Manuel Saldarriaga.

La última –quizás la única– vez que el gremio entero se rebotó fue en diciembre de 2019 cuando el Ministerio expidió la resolución 5412 que pretendía sacar de circulación a los vehículos de transporte público con 20 años de actividad. Es decir, todas las chivas del país.

Reculó finalmente, no solo por la presión sino por la torpeza que estaba cometiendo pues acabar con las escaleras significaba dejar incomunicadas a miles de veredas cuyo difícil acceso solo es sorteado por estos mastodontes.

Pero la amenaza no acabó ahí. El Ministerio y el negocio de los seguros encontraron otras formas de asfixiarlos. Los seguros contra terceros aumentaron 600%, es decir, de pagar menos de $2 millones terminaron pagando $12 y hasta $15 millones. En regiones enteras acusaron el golpe, en Urabá, por ejemplo, las menguaron rotundamente. También los cuñaron con requisitos y prohibiciones.

Cuenta Luis Eduardo que las escaleras solo tienen derecho a tres planillas al mes para realizar viajes intermunicipales, como paseos o recorridos contratados, que es la única forma con la que cuadran caja. La respuesta a esta restricción es sencilla, según el conductor: “eso le favorece al negocio de los servicios especiales, y ahí está metida gente poderosa”.

El fin de las armaduras originales

Pero no solo las regulaciones han minado el futuro de las chivas. ¿Quién lo diría? La deforestación ha tenido mucho que ver con el declive de los otrora dueños de las carreteras.

Históricamente la carrocería de las chivas se construyó con tres tipo de madera: Chanul, comino y Achapo, maderas finas y apetecidas por su capacidad de resistir, casi de manera virgen y sin mayor protección, condiciones extremas. Por eso se usaba hasta en la industria naval y por eso mismo hoy se encuentran en peligro crítico de extinción.

El desuso de la madera sería una buena noticia de no ser porque el sustituto capaz de soportar las exigencias de estos vehículos, el hierro, se volvió incomprable después de la pandemia.

Para mantenerlo, Luis Eduardo le ha tenido que invertir a su Halcón cerca de $80 millones. Del viejo chasis que soportó medio siglo solo quedó parte del techo de madera. Los capacetes y soleras y demás partes de la carrocería son réplicas que tratan de imitar la belleza original.

Pero muchos propietarios no están en capacidad de hacer inversiones semejantes, por lo que decenas de escaleras terminan en parqueaderos o calles coleccionando óxido. Otros dueños prefirieron jubilarlas y conservarlas de recuerdo y otras solo circulan cada tanto en alguna feria o alquiladas de manera esporádica para alguna fiesta en Medellín u otras ciudades.

Según las cifras que maneja el gremio, de unas 1.000 chivas en el departamento hace poco más de una década actualmente rueda en los pueblos más o menos la mitad. No hay cifras exactas, hay chivas formalizadas y vinculadas a empresas, pero hay municipios sin despacho de tránsito y movilidad donde funcionan al garete. Ni siquiera un municipio como Andes, que se dio el lujo hace casi dos décadas de declarar las escaleras patrimonio inmaterial del municipio, ha logrado blindar su permanencia. De 55 que recibieron el ‘bautizo’ patrimonial en 2004 apenas quedan 30. En otras subregiones, la amenaza que se cierne sobre la continuidad de este medio proviene, paradójicamente, de vehículos vetustos.

Por las carreteras de Angostura, Carolina del Príncipe, Yarumal y Guadalupe circulan viejos buses que otrora cubrían rutas como circular Coonatra y Calasanz-Boston, vehículos obsoletos para la ciudad que terminaron reencauchados en los pueblos hasta con los mismos logos y marcas degradadas que delatan sus años de servicio urbano.

La desaparición progresiva de las chivas no es un asunto meramente nostálgico. Antioquia tiene 2.525 vías terciarias, son 11.630 kilómetros rurales, la mayoría en completo abandono.

De acuerdo con el Sistema de Información Vial de Antioquia, el 47,5% de las vías están en estado regular y 11% en mal estado. A mano alzada, en el gremio calculan que al 20% ó 30% de las 4.652 veredas en Antioquia solo se puede entrar o salir en escalera. Si se tornan inviables de operar y mantener, ¿quién le va a solucionar la movilidad a miles de personas? Para Carlos Piedrahita, otro que resiste ante los embates a bordo de su chiva, el problema está en los intereses. “Todo lo que al gobierno y a los empresarios les huela a equidad los espanta. Las chivas permitían que la gente enterrada en veredas llegara el ferrocarril, en tiempos del conflicto fueron las únicas que no se olvidaron de la gente por la guerrilla o los paras y siguen sirviendo”, apunta.

Carlos, al igual que Luis Eduardo, señalan que si el Gobierno es coherente con las necesidades de las zonas rurales incentivaría algún mecanismo para que la chivas sigan siendo competitivas. Un fondo para reparaciones o subsidios diferenciados para modernización de vehículos de uso mixto que promuevan la economía popular que al mismo tiempo dinamizan las chivas siendo las abastecedoras de plazas y mercados.

Guillermo Benítez, quien viaja en primera fila en el Halcón todos los días entre Guarne y San Vicente vendiendo plantas y forrajes, tiene una solución mejor: “que pavimenten cada vía, que no haya un solo pedazo en tierra y piedra, y entonces ahí que las saquen y las sigamos viendo de adorno en las plazas”.

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chivas circulan en Guarne, uno de los municipios donde su presencia todavía es sólida.
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