La polvareda que levantó en redes sociales el cuestionamiento sobre el aumento de la prostitución en Medellín puso al alcalde Daniel Quintero a responder por una situación frente a la que en el pasado otros sectores le han pedido acciones contundentes. También hizo anuncios de nuevas estrategias para mitigar los impactos de esta práctica que ha copado lugares donde antes era casi inexistente. Le han criticado que no hubiese prestado más atención antes.
Todo comenzó cuando la columnista Carolina Sanín escribió en Twitter que Medellín era un “burdel a cielo abierto” y preguntó por las acciones que el alcalde Quintero ha hecho al respecto, duda a la que se sumó la actriz Margarita Rosa de Francisco. Entonces, el mandatario y varios de sus secretarios dieron respuestas extrañas que no respondían realmente al tema.
Sin embargo, muy temprano ayer, durante el consejo de gobierno, dedicó un espacio a preguntarle a su gabinete cuáles medidas o estrategias se han implementado frente al tema. “Pueden decirlo con toda tranquilidad”, les manifestó y dijo que si faltaba alguna acción, destinarían los recursos para sacarlas adelante.
La mirada de los sectores
Las quejas han sido variadas y han tenido un pico cuando salen a la luz hechos particulares como el episodio de la mujer que caminó semidesnuda y atada del cuello con una cadena que llevaba en su mano un extranjero por las calles de El Poblado, hace algunos meses.
No solo ha sido el crecimiento de la prostitución, práctica que no es ilegal en Colombia, sino problemas que se tejen alrededor de la misma, como la violencia contra las mujeres, la trata de personas, la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (Escnna) y otros delitos que se suman a la falta de oportunidades que puede haber detrás del trabajo sexual.
Para Juan Pablo Valenzuela, presidente de Asobares, es un hecho que la prostitución ha aumentado en la ciudad en otros sectores distintos al Centro, donde solía concentrarse en el pasado. Para él, una de las causas es la reactivación económica y turística, que mueve a la industria de entretenimiento nocturno, por lo cual considera que más que polemizar sobre el asunto es necesario buscar soluciones conjuntas, entre empresariado, sociedad, organizaciones y administración pública.
Contó que en el caso de El Poblado se ha notado presencia de las autoridades, pero que esta nunca será suficiente, y está de acuerdo en que los toques de queda son útiles para disminuir la explotación sexual de menores de edad. De hecho, esa fue una de las acciones anunciadas por Quintero: reactivar en algunas zonas de El Poblado los toques de queda, desde las 10:00 p.m. para niños y adolescentes que no estén con sus padres. La medida, de la que no se informó fecha de inicio, aplicará en Provenza, el Parque Lleras, Astorga, Manila y el Parque del Poblado y se extenderá a zonas de Laureles, el Centro, Belén, Manrique y Villa Hermosa.
Al contrario, el movimiento Acción Corazón expresó que la Escnna no se acaba con toques de queda, pues aunque disminuye la presencia de los menores de edad en algunos sitios, estas medidas los ponen en mayores riesgos al desplazarlos a otras zonas sin control.
Por su lado, Valenzuela considera que una de las fallas que ha tenido la situación es que se ha atendido con acciones reactivas, solo cuando hay algún tema viral al respecto, y no con prevención.
En sentido similar opinó Juanita Cobollo, lideresa de los comerciantes de Provenza, quien lleva meses pidiendo medidas contundentes ante el desbordado aumento de la prostitución. Dijo que en una reunión que tuvieron la semana pasada con el alcalde para tratar problemáticas de Provenza, como prostitución, robos e incremento de basuras, este se comprometió con un plan piloto en la zona.
Para ella, la Secretaría de Inclusión Social no ha cumplido un papel relevante en este tema, que es de su competencia, pero considera que las autoridades de seguridad han cumplido una buena tarea. Y señaló que la presencia de extranjeros incentiva la prostitución, por lo cual ha pedido un trabajo integral desde la llegada de turistas a los aeropuertos.
Por su lado, Melissa Toro, directora de la organización Putamente Poderosas, que trabaja por una vida digna y los derechos de las trabajadoras sexuales del Centro y sus familias, recordó que estas mujeres se encuentran en estado de vulnerabilidad y riesgos que desde la organización tratan de mitigar con acciones como donaciones, formación, jornadas de salud y orientación. Hoy atienden a 45 niños, niñas y adolescentes, hijos de trabajadoras sexuales con una oferta variada de estrategias.
Toro añadió que han sido críticas frente a vacíos que deben ser atendidos por parte de las administraciones para garantizar los derechos de las mujeres que ejercen el trabajo sexual, y acciones concretas para evitar y combatir la explotación sexual y la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.
Y la Mesa Mujer de Medellín criticó que el proyecto Por Mis Derechos, enfocado en atender a la población que ejerce la prostitución, no ha empezado su ejecución este año, lo que ha dejado a muchas mujeres sin oferta de servicios. Además, llamó la atención sobre la necesidad de incluir a las organizaciones que han trabajado estos temas en la búsqueda de soluciones.
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