Ya falta poco para que los antioqueños (y foráneos) celebren una de las fiestas más representativas y tradicionales de Colombia: la Feria de las Flores. Durante 10 días Medellín vivirá más de 100 eventos y 400 actividades pensados para el disfrute, el esparcimiento y el homenaje a la cultura antioqueña.
Seguramente ésta no es su primera Feria, y aún así tal vez conozca poco sobre la fiesta que se goza todos los agostos. Lo invitamos a conocer algunos datos clave de la fiesta que une a toda Antioquia, para que cuando algún extranjero le pregunte, tenga el conocimiento histórico necesario para ser un gran embajador de la ciudad.
La primera versión de la feria
La primera Feria de las Flores se remonta a mayo de 1957. Ese mes Arturo Uribe Arango era el director (temporal) de la oficina de Fomento y Turismo, que celebraba la fiesta de la Libertad y el Turismo.
Para ponerle un toque diferente y especial, Arango tuvo una idea que marcaría el inicio de una larga historia. Él mismo se lo cuenta a EL COLOMBIANO en un artículo publicado el sábado 14 de agosto de 1982.
“Para mí era una dicha ver los camiones de escalera a las 4:00 a.m cuando al llegar a la Placita de Flórez descargaban con cuidado los ramos de diferentes tamaños para ser vendidos”. Al ver el espectáculo multicolor, le comentó a Anita Moreno de Lalinde, entonces presidenta del Club de Jardinería, que “sería muy bello ver desfilar los cultivadores de flores”.
La idea tuvo eco y fueron invitados 50 campesinos con los que se desarrolló la primera edición del tradicional desfile de silleteros que en 2018 cumple 61 años. Arango murió cuando tenía 77 años, a él le debemos la idea original del evento más representativo de la ciudad.
¿Cuánto duró y qué eventos tenía?
La feria duró cinco días (la mitad de lo que dura hoy) e incluyó actividades musicales y de bailes; contaba, además, con la participación de reinas de belleza y tenía desfile de carruajes tirados por hermosos caballos.
Si era en mayo, ¿por qué se pasó para agosto?
El traslado de la feria tuvo un objetivo y es que lograra coincidir con la fiesta de independencia del departamento, que se conmemora el 11 de agosto. Además de ello, y gracias a que el evento adquirió más importancia con el paso del tiempo, empresas privadas quisieron participar activamente en la financiación del evento, coincidiendo en agosto como el mes ideal para las fechas de celebración.
El valor cultural de la silleta
El 25 de septiembre del 2003 el Congreso de la República declaró como patrimonio cultural de la Nación a los Silleteros y a la Feria de las Flores de Medellín. La determinación se tomó reconociendo que la silleta y el silletero representan relatos de la tradición, historia e idiosincrasia de los campesinos de Santa Elena, y que la labor de las instituciones públicas es conservar ese legado. ¿Por qué?
La silleta es un símbolo de la historia campesina de Antioquia y Colombia. Cuentan los historiadores que en el siglo XVIII las silletas eran el modo predilecto de transporte de carga que utilizaban los campesinos de Santa Elena para llevar sus productos a los centros urbanos y venderlos en los lugares destinados para ello, como la Plaza de Cisneros.
Con el tiempo, también se utilizó para cargar niños, mujeres embarazadas y personas enfermas que se veían incapaces de atravesar las trochas que separaban los pueblos de la ciudad. El viaje, que duraba 4 horas, o como se solía decir, “4 tabacos”, era difícil. Las montañas antioqueñas, con su esplendor e imponencia, han sido un obstáculo histórico cuando se trata de transporte. Aún así, y pese a que los tiempos han cambiado facilitando la comunicación, los campesinos de Santa Elena conservan una relación íntima con la silleta y con lo que significa como un elemento de su más profunda identidad.
Con esta pequeña introducción histórica y la tradicional amabilidad que caracteriza a los habitantes de Medellín, usted queda listo para ser el mejor anfitrión de la Feria de las flores en su sexagésima primera edición.