El llamado desde el Hospital Pablo Tobón Uribe (HPTU) a los demás centros hospitalarios de la ciudad, el fin de semana pasado, fue urgente: “no tenemos cómo recibir pacientes en traslado no regulados. Nos preocupan los espontáneos en estado crítico que nos puedan llegar”.
Y es que, en el mismo reporte que se hace vía WhatsApp se informa que ese centro de atención recibió, entre viernes y domingo, “casi 30 traslados, incluyendo los de las unidades intermedias de Rosalpi y San Rafael, sumados a los redireccionados de dos o tres instituciones más”.
La misma situación sucede en otros hospitales de tercer nivel o alta complejidad donde los pacientes hasta en sillas plásticas deben esperar para ser atendidos, porque las EPS no tienen centros de atención de urgencias y se los remiten o desde unidades hospitalarias como las de Metrosalud o los trasladan ellos.
Según, Andrés Aguirre, director del HPTU, los pacientes de entidades como Medimás y Coomeva que no tienen red de servicios, acuden a las urgencias de los hospitales de tercer nivel y colapsan esas salas.
“Son pacientes que si se atendieran de manera oportuna no se agravarían. Es que si a una persona diabética su EPS no le suministra la insulina, se le descompensa esa enfermedad y llega a urgencias”, dijo.
En ese sentido destacó la efectividad de la estrategia Ciga de la Alcaldía de Medellín, con la cual desde los hospitales se redirecciona a los pacientes, de acuerdo con el grado de complejidad, a determinados centros asistenciales.
Aguirre reveló que, actualmente, el hospital se encuentra en “lo que llamamos plan de contingencia: les decimos a los especialistas que demos las altas lo más rápido que podamos; tratar de resolver el paciente. Eso nos pone en tensión”. Añadió que han incrementado el número de usuarios en urgencias en 10 %.
“Amanecemos, a veces, con 130% y hasta 150% de la capacidad instalada. En Comisión Salud hemos expuesto las dificultades”, enfatizó.