Cualquier lugar es válido para pedir matrimonio, importa es el detalle y el amor con que se haga. Sin embargo, cualquier novia (o novio, según sea el caso) lo pensaría más de una vez si su pareja se lo propone a bordo de un globo, en un lugar mágico, en medio de una represa o en un bosque bajo la luz de la luna.
“Para pedir matrimonio siempre digo que importa más el cómo que el dónde. Se puede hacer en la tarima de un bar o hacer un picnic en una manguita. También acudir al restaurante tradicional”, sostiene Sandra Moore, una de las wedding planner más consultadas en la ciudad.
Su colega Mónica Restrepo, directora del portal y revista Toda mi boda, concuerda en que más que el lugar es cómo se pide la mano. “Es crear una experiencia para que el momento siempre sea recordado y genere emoción cuando sea contado a familiares y amigos”.
Sin embargo, el lugar es justamente clave para que esa experiencia a la que se refiere Mónica sea inolvidable. Por eso, sugiere buscar espacios que sean especiales y diferentes, donde el romanticismo aflore, como amerita la ocasión.
Así, con las recomendaciones de Sandra y Mónica, además con información del sitio web www.matrimonios.com.co, les proponemos estos ocho lugares de nuestro departamento, que son ideales para expresar eso que quiere decirle a su persona amada, ¡y lograr el sí deseado!.
Para pedir matrimonio en un globo no hay que ir hasta la Capadocia, en Turquía. Cerca de Medellín, en el Occidente, hay planes de este tipo, y en pleno vuelo, deslumbre a su pareja. Escapar le será difícil.
El Jardín Botánico es otro espacio recomendado en la ciudad. Mucho más ahora que ofrece visitas nocturnas en algunos días de la semana (se debe llamar antes para averiguar). El sector del lago es especial para el momento.
¿Qué tal inscribirse juntos en un curso de buceo? Antes de sumergirse, hable con los instructores para que sitúen el anillo en un lugar estratégico. Cuando estén bajo el agua, el momento será muy íntimo y especial.
Aguardar por el sí, quiero, bajo las estrellas puede ser un momento para no olvidar, bien sea al aire libre o en un espacio cerrado, como el Planetario. No se le haga extraño: ya hay parejas que lo han hecho.
En el bosque del Club Fizebad, en una noche despejada, en una carpa rodeada de antorchas. Muchas parejas han disfrutado de este escenario para declararse el amor eterno.
La represa de Guatapé tiene las condiciones ideales para este instante especial. Hay hoteles como el Pietrasanta (foto) que ofrecen habitaciones flotantes, con cena romántica incluida.
La piedra de El Peñol es un sitio que podría ser obvio, pero si la observa desde un helicóptero, y en la cima de la piedra ubica un cartel que diga “¿quieres casarte conmigo?”, generará un “¡wow!” inevitable.
La represa de La Fe es un sitio tranquilo que ofrece espacios de intimidad. Un picnic en el Parque El Salado es uno de los planes más apetecidos por los futuros novios en la ciudad.