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Fenómenos naturales, ¿hasta dónde llegan?

Avenidas torrenciales, tornados, sismos, tsunamis... Explicamos algunas actividades ambientales que pueden darse en Colombia y Antioquia.

  • Imágenes aéreas que muestran la devastación que dejó el huracán Iota en Providencia. FOTO cortesía The Archipielago Press
    Imágenes aéreas que muestran la devastación que dejó el huracán Iota en Providencia. FOTO cortesía The Archipielago Press
04 de diciembre de 2020
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A Medellín nunca podría llegar un huracán. Las tormentas más agresivas de la Tierra –también se les llama tifones o ciclones en Asia– se forman en océanos de agua templada, cerca de la línea ecuatorial, explica el profesor Óscar Mesa, del departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional en Medellín: se aprovechan del aire cálido y húmedo de esta zona como “combustible” y se debilitan cuando tocan tierra porque no reciben ese “alimento”.

Cuando alcanzan vientos de más de 120 kilómetros por hora, dice el sitio Space Place de la Nasa, toman el nombre de “ciclón tropical” o huracán, siendo el 1 la categoría de impacto más baja y el cinco (con vientos mayores a 252 km/h), la más alta.

En el caso de Colombia, solo podrían afectar de manera indirecta las zonas marítimas y costeras del país, aunque ha habido casos aislados con accidentes: “Podrían tener una influencia de 50 kilómetros como máximo, pero no mucho más. En Colombia , en los últimos 70 años tuvimos 2 o 3 registros de huracanes que han pasado cerca de la zona continental (Guajira, Cartagena, Barranquilla y Santa Marta)”, dice el docente.

Las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina están más expuestas. Los huracanes Iota y Eta (ver recuadro), que impactaron al archipiélago en noviembre, lo demostraron. Ambos incidentes revelaron la vulnerabilidad de los territorios del país que son externos y próximos a Centro América. Sin embargo, la probabilidad de que un huracán toque suelo suramericano es poca. A pesar de que fue un llamado de alerta, no es hora de bajar la guardia, siempre habrá fenómenos naturales que pueden empeorar su impacto.

Si bien no hay huracanes en el suelo colombiano (exceptuando las islas), hay otros fenómenos naturales, acontecimientos no provocados por el ser humano y que pueden ser percibidos por los sentidos, en la definición de la Comisión Europea (2011). Estos incluyen atmosféricos (granizo, inundación costera, huracanes, tornados), hidrológicos (sequía, inundación costera), sísmicos (fallas, temblores, tsunamis), volcánicos e incendios, entre otras actividades hidrogeológicas.

Ejemplos

Aunque no ocurren con periodicidad, en Colombia puede haber tornados, que son vientos fuertes en una escala y duración mucho más pequeña que los huracanes, con daños más localizados. Se pueden dar en planicies como la sabana de Bogotá o las costas de Barranquilla, Cartagena, La Guajira o Santa Marta. El miércoles pasado los habitantes del centro de la capital del Atlántico registraron un vendaval con pequeños tornados y apariencia de embudo; otro reciente con forma de vórtice fue grabado el 15 de setiembre en Puerto Colombia. En general son de vientos promedios de 50-60 kilómetros, que no alcanzan la categoría de huracán y, por lo tanto, tienen baja afectación.

Otro fenómeno meteorológico común en el país son las precipitaciones, algunas con estragos fuertes como inundaciones, avenidas torrenciales –movimientos en masa que se desplazan generalmente por cauces de quebradas, transportando sedimentos y escombros con velocidades peligrosas– o deslizamientos. Algunos recientes ocurrieron hace dos semanas en Dabeiba, Antioquia, y en el municipio de Lloró, Chocó, con graves afectaciones y damnificados; o la noche de la tragedia en Mocoa, Putumayo, en abril de 2017 que, según el reporte de las autoridades ambientales en la parte alta de Mocoa “cayó el 30 por ciento de la lluvia que normalmente cae en todo un mes en esa zona”.

Las lluvias por sí solas no son dañinas, si no fuera por las condiciones topográficas: “Tenemos unos terrenos muy susceptibles a la ocurrencia de los movimientos en masa detonados principalmente por lluvia –el otro causante son los sismos–”, comenta el ingeniero geólogo Edier Aristizábal, coautor de la investigación “Patrones espaciales y temporales e impactos socioeconómicos de los deslizamientos de tierra en los Andes colombianos tropicales y montañosos” (2019), un estudio que hizo una compilación de 30.730 movimientos en masa ocurridos entre 1900 y 2018 en el país y en el que se encontró que las precipitaciones fueron el desencadenante más común (92 %) en el país.

“Antioquia es el departamento más afectado por avenidas torrenciales. El año pasado encontramos que 220.000 personas están localizadas en cuencas sobre depósitos de origen torrencial (movimiento en masa)”, comenta el investigador.

La nieve solo se puede dar en montañas altas o nevados: “En zonas bajas o intermedias como Medellín podemos tener fenómenos como el granizo, asociado a tormentas intensas, algunas pueden causar inundaciones y destrucción de cultivos”, explica Óscar Mesa, y añade que otro fenómeno son las heladas, típicas de épocas de verano, cuando el cielo está muy despejado y hay bajas temperaturas.

Una reciente ocurrió a finales de febrero de este año en Santa Rosa de Osos, con al menos 3.000 hectáreas de cultivos y pasto fueron afectadas. Por el contrario, sigue el docente, aunque suceden sequías, son menos frecuentes y están asociadas al Fenómeno de El Niño, cuya periodicidad se da en promedio cada cuatro años.

Geológicos

Colombia está ubicado en una de las zonas sísmicas más activas de la Tierra. Según el Sistema Nacional de Información para la Gestión del Riesgo de Desastres, ocupa la zona donde se unen las placas tectónicas de Nazca y del Caribe contra la Suramericana, lo que hace que haya actividad sísmica intensa.

Una parte de Antioquia, entre ellas el Valle de Aburrá, está ubicada sobre una zona conocida como el batolito antioqueño, una gran roca ignea que no produce fallas sísmicas: “Los sismos ocurren en otras zonas como la cafetera, el pacífico en la cordillera oriental o Bucaramanga. A Medellín las ondas llegan debilitadas, sin capacidad de ocasionar tragedias”, comenta Mesa, y agrega que por esa razón no se dan sismos tan fuertes en la ciudad, pero como ocurre en todos los fenómenos naturaleza, nada está estampado en piedra.

¿Pueden ocurrir tsunamis (maremotos) en las costas colombianas? Ha pasado en el Caribe y en el Pacífico. Consisten en una ola o una serie de olas que se dirigen hacia la costa violentamente causadas por terremotos, volcanes, derrumbes costeros o subterráneos. Una localidad expuesta a los tsunamis ha sido Tumaco, que tiene varias fallas geológicas en sus zonas marítimas: “La tragedia que puede ocurrir en Tumaco desencadenada por un tsunami puede ser igual o mayor a la del volcán de Ruiz, mayor a 20.000 muertos”, señala Óscar Mesa....

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