Santiago Rojas, el artista detrás de la Casa de las Piedritas, falleció esta semana.
El emblemático lugar al que le dio vida permanecerá firme, desde su infancia hasta acá, aunque él ya no esté. “Desde pequeño la construí en mi pensamiento. Yo sabía que iba a hacer esto”, le dijo hace más de diez años a EL COLOMBIANO.
Por ser un espacio ampliamente conocido, la Alcaldía de Envigado publicó a través de su página de Facebook: “Hoy la despedida se convierte en un legado de amor eterno y bondad para nuestra Ciudad Señorial. Acompañamos a su esposa Gloria Ochoa con profundo sentimiento de pésame, manifestamos el orgullo que nos genera saber que en Envigado queda su obra más preciada y creativa”.
Se trata de una historia de amor. Santiago, en la época de juventud y enamoramiento, le lanzaba piedritas a una de las ventanas de la casa de Gloria. Algunas de esas, cuentan, están todavía en ese lugar.
Desde pequeño le decía a su tía Anita que le vendiera la Casa de las Piedritas. “Le dije que cuando fuera grande lo iba a hacer: que iba a trabajar en Rosellón para comprarle la casa”, narró en aquella entrevista pasada.
Sin embargo, nunca estudió ni fue grande ni trabajó en Rosellón. Lo único que cumplió fue tener como propia la vivienda: 10 años después de casarse con Gloria.
Habitantes y visitantes de Envigado lo despiden con cariño, “por recordarnos”, continúa la Alcaldía, “que la máxima expresión de creatividad es dejarse llevar por el amor”.