En todas las culturas existe una versión de un alimento que se envuelve en algún tipo de carbohidrato. Los nombres varían. En Latinoamérica se les conoce como empanadas; sin embargo, hay tantas formas, preparaciones, rellenos y bases de masa como lugares en el mundo.
Su origen se remonta al Medio Oriente, cuando los pastores nómadas, en sus largos recorridos debían conservar sus alimentos cocinados y encontraron en las propiedades del trigo la forma de hacerlo. Así, envolvían las carnes en masas y grasa animal. Sus alimentos duraban días y preservaban el sabor. Con el tiempo notaron que la masa protectora también podía consumirse, explica el chef Carlos Suárez.
Con los movimientos humanos la técnica llegó a otras latitudes y en Galicia, España, se le atribuyó el nombre de empanada con una receta de un relleno típico de pulpo y se le dio la forma de media luna que hasta hoy conocemos.
Como muchas otras tradiciones gastronómicas y culturales españolas, la empanada llegó a América Latina a través de la conquista. En cada uno de los viajes de los españoles nuevos productos y técnicas (europeas y de los esclavos africanos) entraron a la región y se fusionaron con los alimentos que a este lado del mundo daba la tierra. Así, por ejemplo, se dio paso del trigo al maíz para la base de los envueltos, y los rellenos se adaptaron en cada zona.
Versiones por el mundo
Asia: se les conoce como gyosas. Se preparan con diferentes masas, en su gran mayoría a base de arroz y se cocinan a vapor.
Medio Oriente: la empanada esfiha no está totalmente cerrada sino que en el centro deja ver el relleno que comúnmente es de cordero.
Argentina: cargadas de influencia italiana. La más famosa: pasas, aceitunas y carne molida. Entre provincias hay diferentes versiones.