Todo en la naturaleza está en un proceso de cambio. En la actualidad, por ejemplo, los días tienen una duración aproximada de 24 horas. Sin embargo, si se mira la trayectoria geológica de la Tierra, se caerá en la cuenta que esto no ha sido siempre así.
Un dato importante para entender estas variaciones es aquel que nos recuerda que la duración de un día está relacionado con el tiempo que tarda el planeta en rotar sobre sí mismo, mientras el de un año es el tiempo que se demora el planeta en orbitar el Sol.
Teniendo eso claro, se comprende que las duraciones de los días pueden cambiar por la interacción gravitatoria con la Luna y por la influencia de otros cuerpos celestes. Además, los movimientos tectónicos y geológicos pueden alterar la velocidad de rotación del planeta.
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No obstante, estos cambios se producen muy gradualmente. No hay que olvidar que la naturaleza tiene todo el tiempo para hacer sus transformaciones y que la prisa es un concepto humano.
En ese sentido, no resultan asombrosas las conclusiones a las que han llegado los investigadores de la Universidad Técnica de Múnich en un estudio de reciente divulgación. Estos científicos alemanes han calculado que en los próximos 200 millones de años la duración de un día puede aumentar una hora. Es decir, que la rotación de la Tierra sobre sí misma tardará 25 horas en realizarse por completo.