Todos los días del año, sin importar si es fin de semana o festivo, la jornada de J Balvin comienza a las cinco de la mañana con una sesión de 25 minutos de meditación. Desde hace cinco años lo viene haciendo, tras descubrir durante un viaje en Japón los beneficios de esta milenaria práctica oriental.
¿Pero qué es meditar y que se busca con este proceso? La profesora de yoga Kiki de La Espriella, quien en su cuenta en Instagram supera los 110.000 seguidores, dice que es hallar la felicidad, la tranquilidad y la paz en el presente: “Es ser consciente de cómo se está en este momento, sin mirar el pasado o el futuro”.
Para ella, es una disciplina con la que, a partir del cuerpo, se alimentan la mente y el espíritu.
En ese sentido, Esteban Augusto Sánchez, antropólogo, profesor universitario y yogui (practicante de yoga), añade que la meditación sirve para “restablecer el estado natural del ser humano”. Dentro de los efectos “secundarios” de esta práctica destaca que se mejora el estado de ánimo, lo cual se ve reflejado en la forma de vivir.
“Es sanador de enfermedades físicas y mentales”, afirma De La Espriella.
¿Y el yoga?
Sobre las diferencias que hay entre meditar y yoga, Yudy Arias, profesora de esta modalidad desde hace más de 10 años y que le dicta clases a celebridades como Karen Martínez y Maluma (es su tía), explica que el yoga es uno de los tantos caminos que hay para llegar a la meditación.
Y Kiki de la Espriella apunta, al hablar del tema, que “es un facilitador, es la unión de cuerpo, mente y espíritu, en sánscrito significa unión”. Dice que los seres humanos tienen lo que se conoce como mente de mico, que no se queda quieta y que con una combinación de respiración y movimientos se logra aquietar.
Estas son cinco recomendaciones orientadas a las personas que se quieren conectar con la disciplina de la meditación:
Establecer horarios y sitios específicos
El profesor Sánchez sugiere programar un horario y un espacio fijo, que siempre sea el mismo, en especial para los principiantes: “Son puntos de anclaje para la concentración, lo importante es que no se vuelva rutina”. En este punto ayudan mucho las esencias y la música. Curiosamente, Kiki de la Espriella cuenta que en Oriente lejano se usan muy poco los aromas, “ni el famoso palosanto lo utilizan”.
La respiración es un punto clave
Esteban Augusto Sánchez sugiere desarrollar la respiración espontánea, que se logra al observar el ciclo natural de la misma, “descubrir el ritmo al que lo hacemos y luego alternar con ciclos de respiración profunda, luego lenta y posteriormente sosteniéndola durante más tiempo”. Y acota: “Vivimos como respiramos y como lo hacemos de manera automática, así vivimos, eso se puede cambiar”. Yudy Arias recomienda hacerlo en el suelo, sentado con la espalda recta, para mantenerse despierto.
Yoga para una mejor meditación
Los tres expertos consultados coinciden en que el yoga es el camino más directo para lograr los estados de meditación, a partir del manejo de la respiración, el estiramiento y la concentración.
Kiki de la Espriella dice que existen mil maneras de meditar, pero que en Occidente la más conocida es el yoga.
Yudy, por su parte, recomienda “conocer y respetar el cuerpo”, no forzarlo, escuchar los límites, respirar por la nariz: “No te compares con la práctica de los demás, no te frustres y deja fluir tus posturas”. Para ella es fundamental un buen tapete para la práctica y un lugar cómodo. Para los que se inician, la sugerencia es tener una silla cerca, que sirva de ayuda en los estiramientos.
La posición del cuerpo que aconsejan
En ese sentido, Yudy recomienda estar sentado en el piso con las piernas cruzadas (un pie sobre el otro) y la espalda erguida, la cabeza nivelada (ni hacia arriba ni hacia abajo). Los ojos deben estar cerrados para mayor concentración. Los brazos deben estar apoyados sobre los muslos, una mano sobre la otra.
“La columna es el eje, por eso debe ir erguida”, acota el profesor Sánchez.
Sobre el tema, De la Espriella dice que todos los cuerpos no son iguales, que hay que encontrar fórmulas que le funcionen a cada persona.
Disciplina y cero frustración
Para alcanzar resultados se requiere de largos tiempos, que para algunas personas pueden ser días y meses, mientras que a otras les suele tomar años, señala la profesora Kiki, para quién la clave está en la disciplina, en sostenerse “así no funcione pronto”.
Agrega que hay que gozarse tanto el proceso como el resultado