Los usuarios de Twitter no saben lo que sucede en la red social que dirige Elon Musk. Entrar a la aplicación ha traído últimamente varios momentos de confusión en los internautas, que pueden, por ejemplo, encontrar en su time line un tuit sin referencias de quién lo retuiteó, por lo que se topan de repente con el rostro de usuarios a los que no siguen.
A ello se suma la polémica reciente en torno a los chulitos azules, que precisan que cada cuenta pague una membresía en Twitter Blue, la suscripción con costo que agrega la marca de verificación azul a la cuenta además de permitir acceso a funciones nuevas como editar tuits.
Todos esos cambios que parecían imposibles hasta hace poco quedan eclipsados por otra novedad inesperada. Este 3 de abril Musk decidió poner el rostro del perro de un meme conocido como Doge en el lugar donde se alojaba la famosa paloma azul, no se sabe con qué intención o por cuánto tiempo.