A la autora Virginia Shea le dicen la “gurú de los modales en Internet”. En 1994, cuando las palabras Facebook e Instagram no significaban nada, escribió un libro: Netiqueta. Como si hubiera previsto que comunicarse con Internet tendría algunos problemas, creó diez reglas para llevar “las buenas maneras” a la red. Algunas se parecen a las normas implícitas que hay en la vida social (ver Lista).
Eso de tener una forma de comportarse va más allá que un grupo de ideas que alguien se inventa para obligar a los demás a actuar igual. En el libro La Psicología de Internet (2018), la investigadora Patricia Wallace explica que las normas de comportamiento permiten mejorar la experiencia entre algunas culturas y dan seguridad cuando se está en un entorno nuevo. Para Wallace, aunque las redes sociales trajeron unos comportamientos implícitos y aceptados por la mayoría de usuarios, estos no siempre son buenos.
“La red es un entorno global, con personas de muchas culturas y no hay tantas formas de transmitir reglas sociales”. Eso porque la pantalla da otra sensación de libertad. Cuando alguien está de viaje o conociendo una nueva cultura se puede adaptar imitando lo que ve hacer a otros. Algo muy difícil de aplicar en Internet. “Necesitamos medidas más fuertes para que esto funcione”, escribe Wallace en su texto.
Antes de publicar
Para Augusto de Sola, director de la agencia de contenido digital Inmarcesible, los seres humanos siguen ciertas netiquetas en las redes sin saber que se llama así. “También castigan muy duro al que no muestre respeto o empatía por el otro, más si se trata de un personaje que tenga muchos seguidores e influencia”, señala.
Para explicar el concepto, de Sola pone como ejemplo la forma en la que los equipos de marketing de J Balvin y The Weekend hicieron promoción del álbum que cada uno lanzó hace unas semanas, cuando la preocupación por el nuevo coronavirus era el tema trending. “J Balvin promocionó un tapabocas e hizo trinos que decían colores virus, eso fue inoportuno e irrespetuoso teniendo en cuenta la gravedad de la situación a nivel global. The Weekend se centró en promocionar el concepto de su nuevo trabajo, sin aprovecharse del tema del momento. Eso es tener etiqueta en el mundo digital”, apunta de Sola.
Después del episodio, los usuarios en redes saltaron en críticas y J Balvin tuvo que eliminar tuits que resultaron ofensivos.
David Orrego, especialista en marketing digital, apunta que aunque las redes se crearon bajo la promesa de libertad de expresión, uno tiene que hacerse un par de preguntas antes de darle publicar. “No se trata de censura, o decir, ‘al que no le gusta que no me siga’. Sino de entender que hacer de Intermet un ecosistema seguro es trabajo de todos”, comenta Orrego, quien trabaja creando contenido para influenciadores en redes.
La mejor forma es preguntarse si eso que va a publicar usted lo gritaría frente a una multitud llena de personas de diferentes sexos, religiones y creencias, o si, al contrario, está utilizando la pantalla como un escondite y no sería capaz de sostener esa frase frente a otros. Por eso hay que mirar siempre que no exceda los límites del respeto. Piense en lo siguiente: la mayoría de mensajes que se dan frente a multitudes convocan al amor y la paz mundial, ¿por qué será? Bueno, en Internet ya hay 5.000 millones de usuarios. Eso es más que la población que tiene Asia.
No solo son los famosos
La netiqueta también aplica para enviar un mensaje, trabajar a distancia, estudiar en línea. Perla Toro, responsable de comunicaciones en Comfama y profesora de Marketing Digital, señala que “a los colombianos todavía nos falta mucho como internautas para relacionarnos por medio de plataformas”. En su experiencia de educación virtual con gente de otros países descubrió que sus compañeros eran rigurosos con los chats, no convertían todo en un chiste y cumplían los tiempos. “Ahora que estamos teletrabajando, la gente cree que puede escribir a cualquier hora, no respetamos tiempos, no tenemos control en los recursos que compartimos y enviamos decenas de cadenas en el día”.
Es ahí donde las reglas que escribió Shea hace más de 20 años cobran vigencia, porque la mayoría se aplican a la vida real y no hay que olvidar llevarlas a la red.