Vanesa Castellano es directora médica de la Fundación Vacunar –uno de los centros de vacunación más grandes de Argentina– y es especialista en pediatría. Está de visita en Medellín y habló con EL COLOMBIANO sobre la importancia de la vacuna Qdenga contra el dengue, desarrollada por la compañía biofarmacéutica global Takeda y precalificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras cumplir con rigurosos requisitos de eficacia y seguridad.
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Castellano explicó que este nuevo inmunológico, que desde julio de 2024 se aplica en Colombia de forma privada, es crucial en la lucha contra el dengue, una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede evolucionar en formas graves y potencialmente mortales.
¿De qué está hecha la vacuna Qdenga?
“La vacuna del dengue está hecha sobre la estructura genética del serotipo 2 del dengue. A esa estructura genética del serotipo 2 del dengue se le generaron mutaciones específicas para hacer el virus atenuado. ¿Qué significa esto? Que la vacuna generará respuestas inmunitarias protectoras pero que no generará la enfermedad. Entonces, a partir de la atenuación se le saca la virulencia del virus. Y después de esta atenuación lo que se hizo con esta vacuna es que se reemplazaron genes estructurales del serotipo 2 por genes estructurales del 1, del 3 y del 4. Entonces, obtuvimos una vacuna cuadrivalente, atenuada, o sea, la vacuna es un virus vivo, que genera respuestas protectoras para los cuatro tipos de dengue basada en la estructura genética del dengue tipo 2”.
¿Y cómo actúa esa vacuna en el cuerpo humano?
“Esta vacuna se introduce por vía subcutánea y va a parar a una parte del sistema inmunológico que se llama los ganglios linfáticos. La vacuna se reproduce en el ganglio linfático y genera respuestas inmunitarias a través de respuestas celulares, producción de linfocitos que van a reconocer después al virus en cuanto alguien tenga la exposición y producción de anticuerpos, los cuales también van a reconocer a los serotipos de dengue. Todo esto con el objetivo de proporcionar protección sin causar la enfermedad”.
¿Y a quién se le aplica la vacuna?
“Cuando se determina el desarrollo clínico de las vacunas se eligen ciertos tipos y características de los sujetos a los que se les van a aplicar, y por lo general los que se eligen en los desarrollos clínicos, salvo que haya un interés en especial, son sujetos sanos.
Esta vacuna, en el estudio de eficacia, está probada en sujetos sanos a partir de los 4 años hasta los 16; y en el estudio pivotal, a partir de los 16 hasta los 60 años, se hicieron los estudios de inmunogenicidad y seguridad con los que se determinó que si tenía una respuesta inmunitaria semejante al estudio pivotal de los niños adolescentes, por lo que asumimos que la protección será la misma.
Esta vacuna en Colombia está indicada para sujetos de 4 a 60 años que sean sanos, que no tengan ningún deterioro de la función inmunitaria, o sea, no está destinada para inmunocomprometidos ni ha sido estudiada en embarazadas”.
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¿Cuál es la eficacia de la vacuna?
“Creo que lo más importante es mostrarle a la población cuánto previene la vacuna el dengue, hablando de la eficacia global: sin tener en cuenta los serotipos, la vacuna previene un 60 % de enfermedad por dengue a los 4 o 5 años y previene un 80 % de hospitalización por dengue al seguimiento de los 4 o 5 años. Eso es alto”.
Sí es alta pero, ¿puede implicar eventos adversos?
“Sí, puede tener lo que llamamos algunos eventos adversos posteriores a la aplicación de la vacuna que tienen que ver con la respuesta inmunitaria que el individuo genera. Y eso está muy bien caracterizado en los estudios de fase 3. Los efectos probables pueden ser: tener fiebre leve, malestar general, dolor de cuerpo, a veces dolor en las articulaciones, aunque hay que hacer énfasis en que no todos tienen efectos adversos, y que los que sí no son nada comparado a tener la enfermedad”.
¿Cuántas dosis de Qdenga son?
“Muy importante, son siempre dos dosis, la primera dosis genera una buena respuesta, después de 15 días ya hay cierto grado de protección, pero para asegurar la protección sostenida en el tiempo tenemos que cumplir con un esquema de dos dosis, separadas por un intervalo de tres meses”.
En Argentina usted ha aplicado alrededor de 70.000 vacunas Qdenga, ¿esa acción tuvo un impacto en la reducción de la enfermedad?
“Desde hace casi 6 o 7 meses estamos implementando la vacuna, pero aún no tenemos esa respuesta de reducción de enfermedad porque no es una estrategia poblacional, todavía en el área metropolitana, la estrategia sigue siendo privada, entonces es muy difícil determinar si hubo o no una reducción, podríamos llegar a determinar una efectividad que es cuánto se redujo en vacunados versus no vacunados, lo cual también implica un estudio bastante grande. Lo importante es que se espera que la protección sea igual a la de los ensayos clínicos, se espera una reducción del 80 % en hospitalizaciones y del 60% en contagios de dengue”.
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En ese momento la salud pública global está atravesando una crisis por el dengue, ¿para detener la transmisión de la enfermedad basta con la vacuna?
“La vacuna debe formar parte de una estrategia integral para la prevención del dengue, y la estrategia consta no solo de la vacuna, si la vamos a incorporar, sino también del control del vector y todas las medidas ambientales para evitar la reproducción del vector, así como el manejo adecuado del paciente en términos de atención y diagnóstico; tener una red de laboratorios para el seguimiento de los tipos de dengue que circulan, cuántos casos de dengue y demás. Desde el punto de vista epidemiológico, erradicar la enfermedad implica a muchos actores interrelacionados.
Además recordemos que la vacuna del dengue es solamente para el dengue, pero hay otros arbovirus que se contagian a través de este mismo vector, como son el chikungunya y el zika, por lo cual todas las medidas de control del vector tienen que continuar a pesar de la vacuna”.